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José Manuel López García
Desde mi sillón

Sentencias XVII

22-07-2019

Aquel amanecer, se asomó por la ventana física de la realidad, y por la ventana de su corazón, y aquella mañana le pareció a Juan de Portoplano diferente y diferenciada. Sentía, que quizás, ya no le quedaban demasiadas brisas sobre su rostro y sus ojos. Se preguntó en ese momento si había valido la pena existir y vivir en este mundo, como ser humano. Se respondió inmediatamente, que a pesar de todos los sufrimientos y angustias y penas y circunstancias, había intentado siempre llevar la botella de la luz de la bondad y la verdad, aunque fuese limitadamente. Por tanto, no tenía miedo al paso o tránsito, si existía Algo después, creía y esperaba le sería Benevolente y Justo y Misericordioso, y si no existía Nada Después, pues había intentado vivir una existencia con humanidad. 

- Los placeres deben ser medidos y comedidos, según verdad y según bondad, y después según la prudencia y circunstancias. Porque no puedes caer en los lazos del placer sin medida y sin prudencia y sin verdad y sin bondad, porque te conviertes en un esclavo de ellos. 

- Hay momentos, de alegría y de euforia, y hay momentos de tristeza y pena y desaliento. Con ambos tipos de caballos tienes que superar y soportar y vivir y existir. 

- ¿Toda democracia puede terminar en demagogia, si no se toman las medidas mínimas suficientes? 

- Hoy, un escritor-pensador debe expresar las ideas y frases que todo el mundo desea oír. Este es el destino actual de los escritores y pensadores. Siempre ha sido el mismo, pero ahora no existe censura política, pero si, censura social. Si el gran público no acepta tus obras, no puedes vivir de la literatura, ni de la escritura, sea ensayo o sea novela, por tanto, hay que darle al público, general o especializado, lo que crees que va a aceptar. Pero si lo haces, y casi todos eso es lo que hacen, con mejor o peor estética, si lo haces, ya solo eres un escribiente, por muchos premios que te hayan otorgado, y no eres un observador, ni un escritor, ni un pensador… ¡Perdón por hacerle leer esta frase…! 

- Antes podrías pensar, al menos quizás tu obra o libro, tendrá alguna oportunidad de ser aceptada dentro de un siglo, el problema es que hoy por hoy, lo probable es que tu libro se pierda o se destruya antes de un siglo, aunque hayas realizado mil ejemplares de él. 

- Alaban hasta la saciedad la lengua española, pero la obra de un único título y de un único autor más extensa, escrita y concebida en español o castellano, pasa inadvertida por todos y para todos, sea mediocre o no lo sea. 

- ¿Me pregunto si ha sido un error dedicarse a la investigación y creación cultural? ¡Mejor esto, que otras aptitudes y actividades más erróneas y más inmorales…! ¿Pero ha sido un error, o piensas y sientes así, porque solo has recibido nada más que fracasos culturales…? 

- Uno escribe para entenderse y comprenderse en el mundo y dentro de si mismo.

- Creemos que sabemos ver, pero me temo, que apenas vemos algunos matices de la realidad. Unos más que otros, pero todos pocos. 

- Los tomates duran un tiempo, los libros y las obras de arte, potencialmente siglos, por eso, todas las generaciones buscan, dan un valor a un tipo de obras, y no a otras, así el producto cultural imperecedero por definición, se convierte en perecedero, como los tomates. Ciertamente, hoy la tecnología permitiría guardar para el futuro todos los tomates culturales. 

- He sido un ignorante e ingenuo, que no he entendido la vida, ni a los seres humanos, ni a mi mismo. Por eso, por eso he fracasado en casi todo. Pregunto y le pregunto y me pregunto. 

- Muchos con menos méritos, menos trabajo, menos capacidad, menos estudio, menos…, han triunfado y conseguido más cosas en la vida, pero tú, tú en casi todo has fracasado. Es solo, por defecto de la inteligencia emocional, cómo ahora se diría, o es intentar ser coherente con las ideas, es por dedicar tanto tiempo al trabajo y al estudio, y menos a la actividad social, es debido a… 

- No solo temo a la postguerra, la que hubo después de la incivil guerra civil española, y de la incivil guerra civil europea, sino que a veces, uno siente que se está preparando otra, que caminamos hacia otra, si no tenemos la suficiente prudencia, racionalidad, bondad, sentido común… 

- ¿Todo el mundo se hace esta pregunta, alguna vez: qué hago con el tiempo de vida que aún me queda? 

- No deseo que usted lea algo de mis escritos, si antes no ha leído las grandes obras maestras de todos los tiempos y culturas y lenguas. Pero tampoco las de otros que viven en este siglo.

- Supongo, que en este mundo cultural de las generaciones, yo sería de la de 1980, es decir, la de la democracia, pero no existo en esa generación ni como pensador, ni como filósofo, ni como escritor, ni como autor plástico. Por tanto, soy de la generación de los ochenta, pero no existo, por tanto, no soy de ninguna. 

- Yo te trato bien, pero no te caigo bien, por consecuencia, deberías pensar en tus traumas y heridas conscientes e inconscientes, a ver si te estás proyectando en mí y contra mí, dándote cuenta o no… 

- ¡Cuánto sufrimiento y pena produce el mal, la maldad, el malo cuándo actúa mal en un tema o cuestión o sobre una persona, sea de acción o sea de palabras! ¡No es lo mismo el que se defiende de un mal, que el provoca un mal…! 

- No hagas al otro, lo que no deseas te hagan a ti, en la misma situación y circunstancias. Este es el principio de la base moral del mundo. ¿Por qué en vez de masacrar a millón y medio, aproximadamente de niños y niñas en los campos de exterminio y concentración, no los echaron junto con sus padres de Europa? ¿Habría sido una medida injusta, inhumana, pero hubiese sido menos que transportarlos en trenes de animales, podrían haber rehecho sus existencias, podrían…? ¡Porque el bien y la bondad, tiene medidas y escalas, también el mal y la maldad, hay maldades peor que otras…! ¡Cosa que se olvida…! 

El de Portoplano, muy entristecido y agobiado por los últimos pensamientos, volvió a su hogar, con una penumbra enorme en el corazón, siempre pensando en la cuestión del bien y del mal, de la bondad y de la maldad, y darse cuenta, que hay hechos que jamás entenderá, esperemos que si lo hagan las generaciones futuras.

jmm caminero


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