España no ha llevado a cabo suficientes reformas, en particular en la educación
y en el mercado de trabajo, en la línea con las recomendaciones que desde 2005
le viene haciendo la OCDE para elevar su potencial de crecimiento económico,
según la evaluación publicada hoy.
La Organización para la Cooperación y el
Desarrollo Económico (OCDE) indica en el capítulo dedicado a España en su
informe sobre crecimiento que desde 2003 se ha detenido el acercamiento del
Producto Interior Bruto (PIB) por habitante español al de los países miembros
más ricos y sigue siendo superior a 25 puntos.
El elemento positivo es que
desde 2007 se está produciendo una disminución de la fractura en la
productividad respecto a los países más eficientes, de forma que el diferencial
vuelve a ser inferior a 20 puntos porcentuales (en términos de PIB por hora
trabajada).
Las recetas de la OCDE para adaptar el sistema de pensiones sólo
se ha traducido en la reforma de 2007, que aumentó "modestamente" el periodo de
cotización que da derecho a pensión y ha creado incentivos para que continúen en
actividad personas que han alcanzado la edad de jubilación.
Ese es otro de
los puntos destacados del capítulo de evaluación de España del informe sobre las
políticas para elevar el potencial de crecimiento, en el que se reconocen
progresos para introducir mayor competitividad en los mercados de productos y en
las industrias de redes.
Los autores del estudio lamentan que persistan las
"distorsiones" en la vivienda, donde la OCDE recomendaba a España acortar los
procedimientos para resolver los contenciosos entre inquilinos y propietarios, y
eliminar las ayudas fiscales a la compra de casas para dirigir esos fondos hacia
los alquileres sociales.
También constatan que "no ha habido progreso en la
reforma de la negociación salarial", una cuestión en la que las recomendaciones
iban por suprimir la indexación de los sueldos con la inflación pasada y
permitir a las empresas eludir la aplicación automática de los convenios
colectivos.
El conocido como el "Club de los países desarrollados" aconseja
igualmente desde 2005 otros cambios en el mercado laboral español, en particular
reducir la fractura que hay entre los trabajadores con contratos fijos -para los
que pide que disminuya la indemnización por despido- y los eventuales, cuyo
porcentaje considera excesivo.
En este terreno, toma nota de que en 2006 se
limitó el recurso sucesivo a los contratos temporales y han aumentado las
incitaciones fiscales para la contratación fija, con una disminución de
indemnizaciones por despido para grupos específicos.
Fuera del capítulo de
España, la OCDE advierte de que a causa de la crisis y de que el nivel de
desempleo va a mantenerse elevado, los gobiernos se van a ver sometidos a
presión para aplicar medidas que reduzcan la utilización de la fuerza de
trabajo.
También pone el acento en que "la urgencia de reforma estructural se
ha reforzado con la crisis", en particular en la regulación financiera, pero
también en el mercado laboral y de productos, reformas que a su juicio pueden
ayudar a que la recuperación sea más rápida y a que se restablezca la situación
de las finanzas públicas.