El presidente de la CE, José Manuel Durao Barroso, ha asegurado que la
recuperación económica se acelera en Europa y ha invitado al optimismo en el
estreno del debate sobre el Estado de la Unión, en el que ha fijado el paro como
la principal preocupación del Ejecutivo comunitario. "Las previsiones
económicas en la Unión Europea (UE) son hoy mejores que hace un año. (...)
Europa ha demostrado que se mantendrá en pie", ha subrayado Barroso en su
intervención ante el pleno del Parlamento Europeo (PE).
El presidente de la
Comisión Europea (CE) ha hecho una extensa defensa de las medidas adoptadas por
la UE ante la crisis y ha recordado que "aquellos que predijeron el fracaso de
la Unión, se han equivocado".
En un tono optimista, Barroso ha subrayado que
la recuperación económica se acelera en Europa y que el bloque crecerá por
encima de lo previsto este año, aunque ha dejado claro que el desempleo es
"todavía demasiado elevado" y que la coyuntura internacional sigue planteando
riesgos.
Pese a ello, ha vuelto a defender políticas de austeridad y ha
insistido en que "la consolidación presupuestaria es fundamental", un mensaje
que contrasta, por ejemplo, con el plan de inversiones anunciado ayer por
Estados Unidos para fomentar el empleo. "Sin consolidación no habrá
estabilidad, sin estabilidad no habrá crecimiento y sin crecimiento no habrá
empleo", ha repetido Barroso, para quien es necesario superar el debate entre
consolidación y crecimiento, pues cree que los dos son compatibles.
Una vez
más, el jefe del Ejecutivo comunitario ha llamado a los Estados miembros a
apostar por "más Europa" y a coordinar sus políticas, un mensaje jaleado por la
mayor parte de la Eurocámara.
Buena parte de los grupos, sin embargo, han
acusado a Barroso de no ser lo suficientemente firme ante los gobiernos y de ser
incapaz de frenar una política europea dirigida por Francia y
Alemania. "Durante demasiado tiempo usted ha estado haciendo concesiones al
eje franco-alemán que hoy dirige el Consejo", le ha reprochado el líder
socialista, Martin Schulz.
El centroizquierda del hemiciclo también ha
criticado esa supuesta falta de firmeza en uno de los debates de más actualidad
en Europa, como es el de las expulsiones de gitanos en Francia.
Hoy, Barroso
se ha limitado a hacer un llamamiento para "no volver despertar fantasmas del
pasado" y a recordar que "el racismo y la xenofobia" no tienen sitio en Europa,
pero sin referirse explícitamente al caso francés. "Esta Comisión es campeona
de Europa de las declaraciones genéricas, pero no es capaz de señalar con el
dedo situaciones particulares en ciertos Estados miembros", le ha criticado el
líder de Los Verdes, Daniel Cohn-Bendit.
El portavoz liberal, Guy
Verhofstadt, también ha exigido al Ejecutivo comunitario que reaccione ante una
política "inaceptable" como la que defiende el presidente francés, Nicolas
Sarkozy.
En general, las críticas de los grupos políticos a la CE se han
centrado principalmente en esa supuesta debilidad y en su forma de actuar, más
que en el fondo de sus ideas.
El debate sobre el Estado de la Unión, un nuevo
intento por dar más relevancia a la discusión política en Estrasburgo (Francia),
se ha estrenado finalmente con un hemiciclo casi lleno, después de la polémica
por el plan para multar a los eurodiputados que no acudiesen que empañó las
horas previas a la cita.
Las presiones de los parlamentarios terminaron por
tumbar la iniciativa, pero el presidente de la cámara, Jerzy Buzek, ha asegurado
hoy que se seguirán estudiando fórmulas para evitar las bancadas prácticamente
vacías con las que se han topado en ocasiones Barroso y otros invitados.