REDACCIÓN | La consulta con un podólogo infantil en Coruña se ha convertido en una práctica cada vez más frecuente entre familias que buscan prevenir problemas en el desarrollo del pie. Especialistas en salud coinciden en que la observación temprana permite detectar alteraciones en la pisada y corregir desequilibrios antes de que generen molestias persistentes. Durante la infancia, el cuerpo atraviesa etapas de crecimiento que influyen en la postura y en la forma de caminar, por lo que el seguimiento profesional resulta relevante.
La podología infantil es la rama que se ocupa del estudio, diagnóstico y tratamiento de afecciones del pie en niños y adolescentes. Incluye desde alteraciones en la marcha hasta problemas en las uñas o en la piel. En muchos casos, los padres acuden a consulta al notar que el niño tropieza con frecuencia, desgasta el calzado de forma irregular o manifiesta dolor tras la actividad física. Estas señales pueden estar vinculadas a desequilibrios que, si se atienden a tiempo, tienen mejor pronóstico.
Según datos del Consejo General de Colegios Oficiales de Podólogos, alrededor del 30% de los niños presenta algún tipo de alteración en la pisada durante las primeras etapas del desarrollo. No todas requieren tratamiento, pero sí evaluación profesional para determinar si se trata de un proceso evolutivo normal o de una condición que necesita intervención. La detección temprana reduce el riesgo de que estas alteraciones se consoliden en la edad adulta.
Uno de los motivos de consulta más habituales es el pie plano flexible, frecuente en menores de seis años. En muchos casos se corrige de manera natural con el crecimiento. Sin embargo, cuando se acompaña de dolor o limitaciones en la actividad, el podólogo puede recomendar ejercicios específicos o el uso de soportes plantares. También se atienden casos de marcha en puntas, desviaciones en los dedos y alteraciones en la alineación de rodillas y tobillos.
La prevención cumple un papel central. Las revisiones periódicas permiten observar la evolución del apoyo plantar y detectar asimetrías. El especialista analiza la forma del pie, la distribución del peso y la dinámica al caminar. En algunos casos, se utilizan estudios biomecánicos para evaluar con mayor precisión el movimiento. Este abordaje facilita decisiones fundamentadas y evita tratamientos innecesarios.
Otro aspecto relevante es la educación a las familias. El profesional orienta sobre la elección de calzado adecuado, la importancia de permitir que el niño camine descalzo en entornos seguros y la necesidad de fomentar la actividad física. El acompañamiento incluye pautas para el cuidado de uñas y la prevención de infecciones, frecuentes en edad escolar. Estas acciones simples contribuyen a un crecimiento más cómodo.
La corrección de desequilibrios a tiempo también impacta en otras áreas del cuerpo. Una alteración en la pisada puede influir en la postura y generar molestias en rodillas o espalda con el paso de los años. Por eso, la intervención temprana no se limita al pie, sino que busca un desarrollo armónico. En este sentido, desde Dedopie Clínica Podológica, afirman: “El seguimiento durante la infancia permite ajustar tratamientos según cada etapa de crecimiento”.
En el ámbito deportivo, adquiere mayor relevancia. Niños que practican fútbol, baloncesto o danza someten sus pies a exigencias repetidas. Una evaluación adecuada ayuda a prevenir lesiones y a mejorar el rendimiento. La adaptación de plantillas o la recomendación de ejercicios específicos forman parte del abordaje cuando se detectan factores de riesgo.
La atención especializada en edades tempranas ofrece herramientas para acompañar el desarrollo sin alarmas innecesarias. Observar, evaluar y actuar cuando corresponde favorece que los niños crezcan con menos molestias y mayor bienestar en su vida diaria.