REDACCIÓN | El aeropuerto de Santiago de Compostela-Rosalía de Castro cerrará durante 35 días a partir del 23 de abril para renovar su pista, una obra que golpeará a la economía local y al turismo, con una caída de las reservas ya sentida por los hosteleros, y agravará la crisis de viajeros que vive este aeródromo.
Entre el 23 de abril y el 27 de mayo, el aeródromo, también conocido como Lavacolla, cerrará sus puertas. «La incógnita no es si va a haber o no va a haber impacto porque ya sabemos que lo va a haber, sino la magnitud del mismo», explica a EFE la economista María Cadaval, de la Universidad de Santiago de Compostela.
Solo en mayo del año pasado, el aeropuerto registró un total de 2.410 vuelos y movió más de 300.000 pasajeros, según los datos facilitados por Aena.
Viajeros que no llegarán directamente a Santiago, por lo que se corre un «riesgo de desvío de destino»: sin vuelos directos, esos pasajeros deciden viajar a otro sitio.
Otros pueden mantener el destino pero llegar a través de otro aeropuerto, como A Coruña, Vigo o incluso Oporto, pero esta opción seguramente les llevará a recalcular su estancia y no pasar tanto tiempo en la ciudad del apóstol, según la economista. Leer más