El español David Ferrer, cuarto cabeza de serie del Trofeo Conde de Godó, tuvo que emplearse a fondo para deshacerse del italiano Potito Starace (4-6, 7-5 y 6-2), quien le planteó una dura batalla durante dos horas y doce minutos de juego.
Starace, un habitual de Barcelona en los últimos cinco años, es un jugador incómodo sobre tierra batida, y hoy Ferrer lo comprobó. Bajo un sol de justicia, el de Benevento obligó al alicantino a exigirse al máximo.
Los pocos errores no forzados, los constantes cambios de ritmo con dejadas para atraer a Ferrer a la red y el insistente intercambio para forzar los fallos del revés del rival alcanzaron a Starace para mantener sus opciones de victoria en las dos primeras mangas.
Se llevó la primera e hizo sudar a Ferrer de lo lindo en la segunda. El español, no obstante, pareció liberado cuando igualó la contienda y en el tercer set desplegó su mejor tenis, no dando ninguna pelota por perdida y protagonizando algunos puntos memorables que levantaron al público de sus asientos. El esfuerzo de Ferrer tendrá su recompensa mañana, cuando dispute el partido de cuartos ante Tommy Robredo.