Está muy claro que todas las personas, sean jóvenes o mayores, que tienen una buena educación salvan vidas.
Un reciente ejemplo es el de los dos adolescentes que no dudaron en ayudar cuando el accidente del tren de alta velocidad en España.
Enhorabuena a ellos y a sus padres también por haberlos educado tan bien.
Ante un fatal y desgraciado accidente que se llevó vidas por delante salió lo mejor del ser humano.
Algo que está ahí pero que en la cotidianidad gris que vivimos no se vé porque el ser humano lo tiene escondido.
La bondad, la solidaridad, el compromiso con el otro que es igual a tí, la comunicación, el entendimiento, el amor al otro y etc... son valores, que están dentro de nosotros y si fuéramos capaces de expresarlos en el estar diario el mundo sería otro por supuesto.
Todos tenemos algo muy grande dentro, algo muy importante que decir y comunicar.
Sólo que tenemos que pulsar el interruptor de esa sonata y sale sola.
La historia humana está llena de ejemplos de seres que dan la vida por el otro porque su compromiso, su sentido vital va más allá de sí mismo.
Eso da una paz interior y se siente una alegría interna inmediata. Vivir así, de esta manera , es como tenemos que vivir.
Con esta mirada saldremos del barro en el que estamos todos embarrados, nos salpicamos unos a otros, mirándonos como enemigos, como competidores, como jueces , con la crítica en la punta de la lengua.
Así no pintaremos nunca nada.
Por ello me ha parecido oportuno destacar hoy el ejemplo de los dos casi niños, adolescentes que salvaron vidas en la tragedia ferroviaria española.
No es necesario que lleguemos a situaciones extremas sino que este debería ser el tono diario en el que vibremos diariamente.
Salir de tanta cabeza y poner más el corazón porque aquí estamos un rato y después nos vamos.
Cartas al Director