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José Manuel López García
Ernesto González Valdés
Punto de Vista

Filosofía de Sybille Krämer

26-06-2026

La filósofa alemana Sybille Krämer nacida en 1951 es una de las pensadoras actuales que más destaca en el panorama filosófico contemporáneo. Su trayectoria intelectual se sitúa en la intersección entre filosofía teórica, epistemología, filosofía del lenguaje y, sobre todo, filosofía de los medios de comunicación. Estudió filosofía, historia y ciencias políticas en la Universidad de Hamburgo, y en 1980 completó su doctorado con una disertación sobre la socialización de la naturaleza y viceversa. Desde 1989 hasta 2018 fue profesora de la Universidad Libre de Berlín, y desde marzo de 2019 es profesora senior en la Universidad Leuphana de Luneburg. Durante su etapa berlinesa ocupó la cátedra de filosofía teórica, convirtiéndose en una de las voces más influyentes de la filosofía de los medios. 

Krämer comenzó su carrera filosófica considerando que la escritura, las notaciones matemáticas y los algoritmos no son simples instrumentos neutros de transmisión. En realidad, está convencida de que configuran de modo activo el pensamiento. Desde su perspectiva, aunque los medios de comunicación conforman condiciones para la libertad de expresión, de manera más o menos sutil también introducen sus propias condiciones de posibilidad. Los discursos están condicionados por la propia estructura y configuración de los medios de comunicación de masas. Krämer piensa que el pensamiento humano no es puramente interno o mental, sino que depende de soportes materiales externos: notaciones, diagramas, escritura, gestos, etc. Es algo similar a la denominada cognición extendida, aunque desde un enfoque centrado en lo que ella llama técnicas culturales. Existen prácticas materiales de escritura y habla que expresan pensamientos previos y, al mismo tiempo, los hacen posibles. 

Es cierto, como señala Krämer, que algunos tipos de pensamiento, como el razonamiento matemático, son inseparables de las notaciones que los hacen visibles y manipulables. 

La distinción entre lo constatativo, decir algo que describe un hecho y lo performativo: decir algo que, al decirlo, hace algo es evidente. Por ejemplo, la frase “os declaro marido y mujer” no describe un matrimonio, lo produce. A esta pensadora le interesa especialmente la voz como medio, ya que es un acontecimiento irrepetible vinculado al cuerpo, a la presencia y al momento. Se manifiesta en contra de la violencia verbal. Explora cómo ciertos actos de habla, como los insultos y las humillaciones no se limitan a describir algo, sino que producen un daño real en el mismo momento de pronunciarse. Es una forma extrema y negativa de performatividad lingüística. 

El concepto de vulnerabilidad lingüística significa que estamos expuestos al lenguaje de los otros de un modo que nos hace susceptibles de ser dañados por él. 

En cuanto a la ética de Krämer es relacional más que normativa. De hecho, esta filósofa no construye un sistema de principios éticos universales. Su enfoque es más bien fenomenológico. Le interesa cómo el lenguaje y los medios median las relaciones entre personas, y cómo eso mismo puede ser fuente de reconocimiento o daño. Una de las grandes preguntas éticas que debemos asumir es la siguiente: ¿Qué responsabilidad tenemos hacia el otro en tanto que hablantes, testigos o usuarios de los medios? Es una epistemología o teoría del conocimiento del testimonio y del respeto a la dignidad de los demás. 

En su libro La política del testimonio, propone entenderlo como una institución básica de la convivencia democrática. Es cierto que la verdad pública no se construye únicamente mediante documentos o evidencias materiales, sino también gracias a personas que asumen la responsabilidad de dar testimonio y a comunidades dispuestas a escuchar, evaluar críticamente y reconocer el valor de esas voces. 

Esta filósofa también distingue el testimonio tanto de la prueba científica como de la simple opinión. La autoridad y credibilidad del testigo no proviene de una demostración lógica, sino de la relación entre experiencia, palabra y confianza. 

También es evidente, como plantea Sybille Krämer, que las víctimas de guerras, dictaduras, discriminación y violencia han tenido con frecuencia que luchar para que su palabra sea aceptada como verdadera. Además, existen sesgos cognitivos en la sociedad actual. Algo que investiga también esta pensadora. En efecto, quien posee prestigio, autoridad o pertenece a grupos dominantes suele ser creído con mayor facilidad, mientras que las voces de personas marginadas o que no pertenecen a la clase alta enfrentan una desconfianza inicial, incluso diciendo la verdad. Es injusto, pero es lo que sucede. 

En sus intervenciones públicas más recientes, Krämer no adopta una postura ni tecnofóbica ni tecnoutópica. Sostiene que la IA, especialmente los grandes modelos de lenguaje, no comprenden el significado como los hacen los seres humanos, sino que procesa patrones estadísticos de signos; la denomina una forma de inteligencia no humana o extraña. 

Para esta filósofa, el error es pensar la IA como un rival de la inteligencia humana. Propone entenderla como una nueva técnica cultural, comparable en importancia histórica a la escritura o la imprenta: transforma nuestras formas de pensar, conocer y comunicarnos, pero no sustituye la comprensión, la responsabilidad ni el juicio humanos. 

También advierte de que debemos analizar críticamente cómo la IA reconfigura el conocimiento, la autoridad y las prácticas sociales, en lugar de atribuirle capacidades humanas que no posee. Ver video

José Manuel López García


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