Si en Francia, la Asamblea Nacional, ha aprobado una ley que le dá garantías legales a la policía para poder disparar; es decir, licencia para matares que ya estamos en los últimos estertores de una decadencia moral generalizada.
Este mal no se quedará sólo en el país galo sino que se extenderá como un cáncer.
La gente no hace un análisis real, no sabe vivir en definitiva. Eso no dará más "autoridad" a la policía sino impunidad.
Y temor por otro lado que es lo que se busca, controlar y manipular cada vez más a las poblaciones.
Un regreso a viejos tiempos de autócratas y de autoritarismo bien definido donde las gentes no importan.
La situación panorámica mundial es grave y son muchos los indicios de esta gravedad como para no verlos aunque la gente insista en no querer verlos.
Pero, a pesar de no querer ver la realidad, los hechos están ahí.
Existe un retroceso mental en el ser humano que ha dejado de avanzar en el sentido humano y evolutivo de la palabra.
Se ha vuelto anormal. Hoy para encontrar a un ser humano normal tienes que dar mil vueltas. Es decir con una madurez mental.
No sólo están los políticos arruinando la vida sino también la gente con su ineptitud, torpeza y pasividad.
La gente se mueve sólo por egoísmo y las consecuencias están a la vista.
Siento hablar, comunicar, a través de mis artículos y opinión es cosas negativas pero es que es el mundo de hoy, es la realidad que se vive.
Hay gente que no la quiere vivir, prefiere vivir en su película mental , pero lo corrosivo de la vida sigue ahí.
Sin embargo, a pesar de todas las imbecilidades que está haciendo el humano el correctivo general vendrá del mundo natural, de la vida en sí.
Lluvias torrenciales que arrasan, fuegos que destruyen vidas, terremotos, tsunamis, o una piedra del espacio exterior, también alguien puede apretar el botón nuclear ya que se está retrocediendo en un mundo cada vez más alterado y violento.
Un susto potente es lo que puede hacer que la humanidad salga de este letargo que no le beneficia en absoluto. Si no cambia ella, algo vendrá de afuera, del exterior.
Jesús Antonio Fernández Olmedo