El espejo del día estaba ovalado y mortecino como una luz de un poste de luz eléctrica. Nadie en la vecindad se atrevía abrir la boca, ni irse por otro camino que no fuese el de la súplica para encontrar la verdad. Cuando hay un hecho de la vida real, existe la verdad absoluta, pues se involucra, no más el producto del surco de la verdad. Aunque las huellas existen y seguirán existiendo, dactilares y de todo tipo, ese es un detector.
Todo es lo mismo. Aparentemente se avizora un callejón sin salida, pero eso es una simple figura, siempre hay un final feliz o infeliz. El tiempo siempre promete y cumple. El asunto, fue que, el día seis de octubre del año mil novecientos veintisiete en el poblado LA COSITA, don Santiago de origen agricultor, y su esposa se encontraban degustando una cerveza y unas alitas de pollo asado, en la comidería-comedor- “El FILEDÓN”, y después continuarían con sus labores de agricultura en su finca. Almorzaron, y en momentos que se encontraba don Santiago pagando su cuenta, en la mesa ubicada en una esquina de la cantina bar, estaban tres amigos: Luis, Jacinto y Pedro. Pedro se levantó y sin justificación alguna, se acercó dónde está Santiago con su esposa y con lujo de detalle le acarició los glúteos a la esposa de Santiago. Este reaccionó y saco su pistola disparándole tres veces, Pedro cae abatido, los otros amigos salieron corriendo y gritando: Acaban de matar a Pedro.
-Que hiciste-le inquirió doña Norberta, esposa de Santiago-.
-El dueño Del Bar-le dijo ¿y ahora don Pedro?-.
-Bueno, iré a presentarme a la delegación de la policía-respondió Santiago-.
Santiago, pagó y se fue a la policía, pero antes le oriento a su esposa Norberta que, cuidara bien la finca, casa y que se entendiera con el capataz para proseguir con los asuntos. Tu ya sabes dónde tengo mi capital y búscame al Abogado "Nercindo de Jesús".
-Eso haré, hoy mismo.
En momentos que salía del Bar Santiago, llegaba los oficiales de policía a capturarlo, pues, ya los amigos de Pedro habían acudido a denunciar el incidente.
-Don Santiago, hemos venido por usted, para que de explicaciones del hecho criminoso-le expresaron los policías-.
-Si, ahora mismo iba para la delegación policial-señaló Santiago-. Llegando a la delegación, en la entrada se encontraba el comandante, tenía cara de pocos amigos.
-Contame como sucedieron los hechos-le expresó el comandante.
-Señor comandante, el hecho sucedió, que, cuando me encontraba pagando la cuenta, Pedro con un revólver me apuntó a quema ropa en mi cuello, exteriorizándome te voy a matar, fue en ese momento, que accione y tomé mi revólver, le avente su mano y en el estómago le disparé tres veces. En el Bar no había nadie-dijo Santiago-.
Bayardo Quinto Núñez