La contaminación de aguas de ríos y subterráneas es un hecho debido hoy a los fármacos que a través de las heces llegan al agua y las plantas de tratamiento de aguas residuales no logran completamente eliminar a estos fármacos.
El paracetamol se consume a millones y cada vez más en todo Europa; por ejemplo, y ya nos podemos imaginar el grado de contaminación de las aguas.
Cada vez se consume más y más fármacos, más pastillas de esto y de lo otro con lo cual el grado contaminante de las aguas va en aumento por los análisis que se han hecho de las mismas hasta la fecha.
Se ha detectado feminización en los pescados y compuestos químicos en el agua.
Se ha roto la cadena ecológica y el planeta está dañado y no puede responder con normalidad.
De ahí el aumento de catástrofes si se pueden llamar naturales que están habiendo.
Todo lo artificial va contra natura.
La medicina natural quedó relegada a una serie de espacios que no perjudica a la medicina convencional que todos conocemos porque esta está alimentada por la todopoderosa industria farmacéutica.
Quizás todo esto sea la punta del iceberg dado que en el agua existen otra serie de sustancias contaminantes que junto con las de las farmacias producirían sin duda un cóctel explosivo de consecuencias todavía desconocidas.
Nada más, amigos, se trata de un aviso más de que debemos cambiar el rumbo yendo a un mundo donde lo natural prevalezca sobre lo artificial, donde lo humano esté por lo alto.
Jesús Antonio Fernández Olmedo