El Confidencial
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Jesús Antonio Fernández Olmedo
Zayda Quinto Calderón
Pentagrama escrito

El reloj perdido

02-09-2026

Desperté en un día de mucho resplandor y sol encendido, por la ventana de mi cuarto entraban rayitos de sol, abrí la cortina y admiraba los pajaritos, las hojas de los árboles moviéndose de un lado a otro, el viento soplaba fuertemente y sentía como el aire movía mi cabello. 

De la nada mi hermano llegó a despertar a mi papá y a mí, para ir a dar un paseo por las calles de San José-Costa Rica, nos alistamos y partimos rumbo a nuestro destino, en el transcurso del camino charlábamos y reíamos, en un momento mi papá y mi hermano bromeaban con un reloj marca “Bulova”, y en un momento desprevenido mi hermano escondió el reloj, y mi papá buscándolo desesperadamente y pensó que lo había perdido, mi hermano Giovanni y yo muriéndonos de risa viendo a papá, ya casi llegábamos a nuestro destino. 

Luego nos bajamos del carro, y mi hermano entre risas y bromas le dice a papá: “No sé preocupe papá yo le compraré otro reloj mucho mejor”, caminamos y caminamos admirando el paisaje, los árboles y personas que caminaban alegremente, hasta que llegamos a una tienda de reloj, entramos y mi papá observaba la gran variedad de relojes, mi hermano le dice: “Escoja el reloj que quiera” o escoja uno parecido al que perdió hace ratito jajajaja. 

Mi papá angustiado por el reloj perdido, buscó y buscó hasta que encontró uno exactamente igual al “Bulova perdido”, felizmente papá escogió ese, y en un momento desprevenido mi hermano sacó de su bolsillo del pantalón el reloj supuestamente desaparecido y se lo colocó en la mano, y luego le dice a papá: “No se preocupe papá su reloj no estaba perdido yo se lo escondí, fue una estrategia que utilicé para que me diera ese reloj, y por eso le compré otro igual”. 

Nuestro papá soltó una gran carcajada, nos quedó viendo fijamente y dijo: ¿Ustedes lo tenían tramado verdad? Y nos comenzamos a reír muy amenamente, ambos salieron de la tienda muy feliz y sonrientes con sus relojes. 

Y así se formó la estrategia del Bulova perdido por las calles de San José…, y hasta casi nos perdemos nosotros.

Zayda Quinto Calderón


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