La humanidad en estos tiempos actuales, moderno (s) parece haber perdido el rumbo. Nos encontramos en un punto donde el mundo gira al revés, volteado y sumido en los vicios. Lo que antes eran valores firmes, guía y protección para las nuevas generaciones, hoy parecen ser conceptos en peligro de extinción.
Es alarmante y sorprendente observar cómo cada día más jóvenes se ven envueltos en dinámicas destructivas como el consumo de drogas, el alcoholismo y los embarazos a edades cada vez más tempranas, vemos a una juventud desorientada, atrapada en hábitos que nublan su futuro y desgastan su bienestar físico y sobre todo emocional, lo cual los guía hacia un callejón sin salida y un camino sin futuro.
Es aún más impresionante presenciar la realidad de nuestros niños y niñas, aquella etapa sagrada de la infancia, que debería estar llena de inocencia, aprendizaje y juegos, se ve interrumpida prematuramente debido al mal uso de la tecnología e internet (redes sociales, celulares, computadoras, tablets, etc).
Hoy, en día, tanto jóvenes como niños ya no quieren asistir a clases, no quieren estudiar una carrera, ya no salen a jugar a la pelota, ya nadie puede entablar una conversación amena y fluida porque todos están sumergidos en los “celulares” ese parece ser el medio de distracción o hobbie más común y no solo de adolescentes y niños sino también los adultos.
Esto no significa que usar el celular o cualquier otro aparato tecnológico sea malo o que no lo debamos usar, significa que no lo usamos con moderación, estamos dándole un mal uso a la tecnología y sobre todo los padres que no ponen orden y firmeza en el uso de las redes sociales de sus hijos, sabiendo que detrás de una pantalla existen personas mal intencionadas que ni siquiera conocemos, es por eso existen tantas personas con depresión y ansiedad, ese uso excesivo de redes sociales nos hacen compararnos con las demás personas viendo un cuerpo perfecto, un rostro perfecto o una vida supuestamente perfecta, pero la verdad es que nada de eso es real, todo es filtro y personas aparentando ser alguien que realmente no son.
Entonces, ¿Hacia dónde se dirige esta sociedad? ¿Hacia un camino sin futuro? ¿O hacia un hueco profundo sin salida?
Zayda Quinto Calderón