Un día después de cumplir los 75 años de edad, el obispo de Lugo, Frei Xosé Gómez, aprovechó la homilía de la Misa Crismal, que este miércoles ofició en la catedral de la capital lucense ante cientos de personas, para anunciar públicamente que, de acuerdo con la "normativa canóniga", le hará llegar próximamente al Santo Padre su "renuncia ao exercizo do ministerio episcopal" en la diócesis, además de agradecer el apoyo recibido tanto por los fieles como por los sacerdotes durante sus 27 años de servicio. Aunque afirmó que su homilía no era de "despedida", Frei Xosé Gómez reconocía que ésta era "a derradeira Misa Crismal que celebrarei como bispo titular da diócese", porque "despois de 27 anos ao servizo desta amada Igrexa de Lugo, chega o momento de darlle gracias a Deus polo pasado e, mirando cara o futuro, albiscar con esperanza e ledicia o que aínda nos queda por andar". En ese sentido, afirmó que "os bispos ao igual que os sacerdotes nunca se retiran", sino que se jubilan, con lo que "comeza na súa vida un momento distinto, con menos responsabilidades, pero con cometidos diversos e cargas máis levadeiras". Así, recordó que durante sus años como obispo siempre animó a los "sacerdotes xubilados a continuar exercendo con xúbilo o servizo pastoral, por lo menos "mentres se poda". Además, subrayó que "cada fase da vida dun sacerdote ten un carácter propio, porque está constituida por valores, actividades pastorais e deberes" que siempre tiene que realizar, por lo que ahora "tócame a min experimentar o que tantas veces prediquei", afirmó. Con respecto a su ministerio episcopal, "foron anos cheos de vida nos que sempre me sentín acompañado e axudado por todos vós", aseguró dirigiéndose a los sacerdotes y a los fieles, "moi especialmente no traballo pastoral, cando visitei as parroquias e compartín tantos momentos de ledicia". En la Misa Crismal participaron los sacerdotes de toda la diócesis, los arciprestes, los vicarios y representantes de los distintos institutos de vida consagrada, además de los seminaristas. Frei Xosé Gómez recordó que esta celebración es un sacramento de "comunión fraterna, non só entre os fieis laicos e os sacerdotes e personas de vida consagrada, senón tamén entre os propios relixiosos entre si e co seu bispo". El próximo día 23 se cumplirán exactamente 27 años que se hizo público el nombramiento de Frei Xosé Gómez como obispo de la Diócesis de Lugo, aunque la ordenación episcopal se celebraría posteriormente, el 20 de junio de 1980.