Sociedad
La Xunta exigirá una autorización para cualquier obra en su entorno
17-04-2007
Un total de 106 árboles gallegos y 22 formaciones arbóreas han pasado a ser poco menos que "intocables", tras convertirse en los primeros ejemplares que cuentan con una "protección especial" a cargo de la Xunta debido a su valor científico, histórico o cultural.
Este es el objetivo del Catálogo Galego de Árbores Senlleiras elaborado por la Consellería de Medio Ambiente, y que aparece publicado en el Diario Oficial de Galicia (DOG). Aunque la relación de árboles 'de primera' apenas supera el centenar, la Administración autonómica ya prevé la ampliación del catálogo a otras especies todavía sin catalogar.
Entre los elegidos figuran tres árboles considerados como 'monumento natural', y que cada año reciben miles de visitantes. La Fraga de Catasós, en el concello pontevedrés de Lalín, acoge algunos de los castaños más grandes de Europa; mientras que el Souto da Retorta, en el municipio lucense de Viveiro, incluye entre sus ejemplares el eucalipto blanco de mayor tamaño de todo el continente.
También goza de esta consideración especial el Souto de Rozabales, situado en el concello ourensano de Manzaneda y en el que se pueden contemplar castaños de extraordinarias dimensiones y belleza.
Junto a estos tres monumentos silvestres, conviven por toda Galicia un buen número de cipreses, eucaliptos, pinos, palmeras, robles o secuoyas, al igual que otras especies exóticas como cedros del Himalaya y del Líbano, cocoteros de Chile, una pacana de Illinois o un araucaria de Brasil.
Todos ellos gozan ya de un estatus especial con respecto al resto de la naturaleza que les rodea. De hecho, queda prohibida "calquera acción que poida afectar negativamente a súa integridade, a súa saúde e a súa aparencia", por lo que cualquier proyecto u obra que pueda amenazar el entorno del árbol requerirá una autorización especial de la Consellería, tal como establece el decreto que regula el catálogo.
Pazos y parques
El catálogo también ofrece protección a un buen número de especies situadas en lugares emblemáticos de la geografía gallega, especialmente en parques, alamedas y pazos. Estos últimos acogen en sus jardines ejemplares singulares traídos de diferentes partes del mundo, como es el caso del Pazo de Oca y el de Santa Cruz, en Vedra (A Coruña); el de Dompiñor, en O Incio (Lugo); el Pazo de Rubiáns, en Vilagarcía; o el de Castrelos, en Vigo.
Con todo, otros árboles protegidos se encuentran en lugares más accesibles e incluso en parques y plazas públicas, como el paseo de la Herradura, en Santiago; la plaza de Compostela y el Paseo Alfonso XII, en Vigo; los jardines de Méndez Núñez, en A Coruña; o la Casa-Museo de Rosalía de Castro, en la localidad coruñesa de Padrón.
Finalmente, los árboles 'de primera' incluso se pueden encontrar en los lugares más insospechados, puesto que entre las especies protegidas se hallan un tejo situado en un cementerio de Baleira (Lugo), una magnolia plantada en un antiguo cuartel de la Guardia Civil de Narón, o un roble que ha crecido a lo largo de los años al borde de la carretera N-540, en el concello lucense de Carballedo.
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