EFE | El BBVA afronta otra semana complicada en medio del escándalo sobre las supuestas escuchas ordenadas al excomisario de policía Villarejo cuando aún presidía la entidad Francisco González, que se resiste a dimitir como presidente de honor del banco y de su fundación.
El escándalo de los pinchazos telefónicos a una larga lista de personalidades españolas ha sido de tal magnitud que no solo preocupa a la actual cúpula del banco, deseosa de distanciarse todo lo posible y limpiar su reputación, sino que el Gobierno espera una pronta depuración de las responsabilidades relacionadas con el caso.