Los constructores están acongojados, ya me entienden, y no es para menos. El declive bursátil es el principio del fin, dicen. La próxima ley estatal del suelo puede ser la puntilla y es que desaparece el concepto de suelo urbanizable. Me explico, mientras no se tenga la licencia definitiva, el valor del suelo será el de una "leira" con lo cual los bancos no van a dar un crédito ni hartos de Coca Cola. Y en Galicia ponemos la guinda con la ley de protección de los 500 metros. En un año, en la costa de Lugo se pueden perder 7.000 empleos vinculados a la construcción, vamos, lo mismo que si se fuera al garete Alúmina. ¿Y los sindicatos?, bien gracias. Protección sí, toda pero con cabeciña. En fin, que entre todos la matamos y ella sola se murió. La construcción, digo.