Lo del ascensor al monte de San Pedro es de coña o de coñac, no lo sé muy bien. Que se ponga en funcionamiento sin estar homologado por Industria es increíble y una temeridad. En caso de accidente el alcalde acaba entre rejas. Pero aún hay más, es un invento estético pensado para el turista, que suele venir en verano, y resulta que carece de aire acondicionado. Vamos, que en pleno mes de agosto, encerrados en una burbuja de acero y cristal, podemos alcanzar los 50 o 60 grados y acabar asados como los pollos. El que parió el invento se habrá quedado tranquilo.