Nacional
25-04-2007
Una deflagración ocurrida en las instalaciones de la pirotecnia Zamorano Caballer en Alzira causó un fallecido y dos heridos, uno de ellos de carácter grave con quemaduras en el 90% de su cuerpo, según confirmaron fuentes de bomberos y sanitarias.
La explosión, producida poco antes de las diez de la mañana, provocó un incendio que pudo ser sofocado poco después por los bomberos, que hallaron el cadáver de un trabajador, R.T, de 37 años, en el lugar de la explosión.
Otro de los trabajadores, de 27 años, fue trasladado en un helicóptero medicalizado de la Generalitat al Hospital La Fe de Valencia, para ser atendido de las quemaduras, mientras que otra persona, de 48 años, recibió atención médica en el centro de salud de Tous por lesiones en un oído.
Varias personas también precisaron asistencia sanitaria debido a crisis de ansiedad por el accidente, que destruyó tres de las cinco estancias del inmueble, según informó el Consorcio de Bomberos, que desplazó al lugar 16 bomberos en 8 vehículos. Unidades de los TEDAX de la Policía acudieron al lugar para evaluar la posibilidad de entrada de los bomberos a la zona afectada.
Los bomberos analizaron el riesgo de nuevas explosiones por la presencia de material pirotécnico no afectado por el fuego y establecieron un perímetro de seguridad superior a los cien metros, del que se desalojó al personal sanitario y a los trabajadores. Según el alcalde de Tous, Cristóbal García, la explosión se originó cuando se estaba mezclando "perclorato con aluminio".
Un psicólogo de la Cruz Roja se desplazó para asistir a los trabajadores de la empresa y a los familiares de las víctimas del accidente, informó la Generalitat. Según varios vecinos de la zona, la explosión fue "muy fuerte" y se escuchó "como una bomba". Tras la deflagración, relataron que pudieron ver "un hongo en el cielo" de humo y tierra de casi medio kilómetro de diámetro.
El alcalde de Tous afirmó que el accidente es una "desgracia" y añadió que la empresa cumple "con todas las medidas de seguridad y prevención". Un agente de la Policía Local, Enrique González, indicó que solo había dos personas trabajando en el interior de las instalaciones de la pirotecnia, cuando habitualmente hay 13 trabajadores.
La explosión provocó "una humareda muy negra e intensa", según un vecino, José María Ortega, que se desplazó al lugar tras escuchar el ruido ya que en la empresa trabajan familiares suyos, y vio salir a los trabajadores, quienes dijeron que uno de ellos "estaba todo quemado" y que a otro no lo encontraban.
Una trabajadora que fue requerida por los periodistas para contar lo sucedido solo pudo decir que un compañero suyo estaba muy grave, en referencia al trabajador que sufrió quemaduras en el 90 por ciento de su cuerpo.
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