EFE | Las
mujeres tienen un 30% menos de probabilidad de ser citadas para una
entrevista de trabajo que los hombres con una formación y experiencia
similar y por orden de las llamadas, los hombres serían también los
primeros en ser convocados y a la cola estarían las mujeres con hijos.
Esta es la principal conclusión del estudio "¿Tienen las mujeres menos
oportunidades de ser contratadas?", publicado por el Observatorio Social
de "la Caixa" y presentado este miércoles en CaixaForum por el director
del Área de Estrategia de la Fundación Bancaria, Ignasi Calvera.
Para hacer la investigación se enviaron 5.600 currículos
de hombres y mujeres de entre 37 y 39 años a 1.372 ofertas de trabajo
reales en Madrid y Barcelona y se compararon la probabilidades de
recibir una cita para una entrevista de trabajo, enviando siempre para
cada oferta un currículo similar de un candidato masculino y otro
femenino.
Las mujeres con hijos son quienes sufren
más discriminación en los procesos de contratación laboral, ya que se
enfrentan a una doble penalización, por su condición de mujer y por la
madre.
"Se confirma la discriminación de género en el
acceso al trabajo: a las mujeres se les llama menos y sus solicitudes
tienen menor prioridad", ha explicado la investigadora de la Universidad
Pompeu Fabra María José González.
Una mujer con
hijos tiene el 35,9% menos de probabilidades de recibir una llamada
para una entrevista de trabajo que un hombre con las mismas
características. Si no tiene hijos, también tiene
menos oportunidades para que la contraten pero la discriminación que
sufre con respecto a los hombres es inferior a la que padece la que
tiene descendencia.
Tiene un 23,5% menos de probabilidades de ser llamada para un trabajo que hombres con la misma cualificación.
"En el orden de llamada hay una clara penalización a la maternidad y un
premio a la paternidad porque atribuyen un menor compromiso a la
mujer", ha indicado la experta.
La discriminación de
las mujeres no desaparece, pero sí se reduce, cuando los candidatos
están mejor preparados para el puesto de lo que se pide en la oferta, es
decir, la penalización de género es menor si, además de lo requerido,
los aspirantes tienen conocimiento de un idioma adicional y más
experiencia laboral.
Los autores del informe
concluyen que los sesgos de género en los procesos de contratación
estarían basados en estereotipos sobre la productividad, más que en
prejuicios. Los empleadores varían sus respuestas
cuando las mujeres tienen más competencias que otros candidatos
similares, como por ejemplo idiomas, una sólida carrera laboral o una
experiencia en tareas de supervisión.
Es más, los datos sugieren casi una ausencia de discriminación en mujeres sin hijos altamente cualificadas. Junto a la experta María José González, han intervenido Clara Cortina y Jorge Rodríguez-Menés, de la Universidad Pompeu Fabra.