EFE | La
Comisión Electoral ha confirmado este domingo que la abogada liberal
Zuzana Caputová ganó ayer la primera ronda de las elecciones
presidenciales en Eslovaquia, y que se medirá en la definitiva vuelta
del 30 de marzo con Maros Sefcovic, hasta ahora vicepresidente de la
Comisión Europea.
Con el 100 % del voto ya escrutado, Caputová,
sin apenas experiencia política, obtuvo el 40,57 % de los apoyos, frente
al 18,66 de Sefcovic. Sefcovic se presenta como independiente pero está apoyado por el SMER, el partido socialdemócrata que lidera el Gobierno. La participación fue del 48,74 %, cinco puntos superior a la de hace cinco años, pero menos de lo esperado.
"Interpreto estas elecciones como una llamada al cambio", dijo
Caputová, que podría convertirse en la primera jefa del Estado en
Eslovaquia, en el primer debate con Sefcovic anoche, tras conocerse los
primeros resultados.
La abogada participó en 2017 en la creación de "Progresivni
Slovensko", una hasta ahora minoritaria formación progresista, que
enarbola un ideario de lucha contra la corrupción.
El asesinato en febrero de 2018 de Jan Kuciak, un periodista que
investigaba vínculos entre el crimen organizado y la alta política, puso
de manifiesto las carencias democráticas, el clientelismo político y
los abusos de poder en el país.
El crimen generó la mayor ola de protestas desde la caída de la
dictadura comunista en 1989, hasta forzar la dimisión de Robert Fico,
entonces primer ministro, y aún hoy líder de SMER.
En su debate con Sefcovic, Caputová le achacó no haber reflexionado
lo suficiente sobre lo que ha pasado en Eslovaquia desde el asesinato de
Kuciak. Sefcovic, por su parte, dijo que siente un llamamiento "para que la
situación en Eslovaquia se tranquilice y para trabajar juntos por una
reconciliación social general".
Además, emplazó a los votantes a considerar las posturas de cada aspirante en temas como los valores tradicionales.
Mientras que el candidato de la socialdemocracia rechaza el
matrimonio y la adopción de niños para las parejas homosexuales,
Caputová mantiene posturas más abiertas en esos temas, en una sociedad
aún bastante conservadora como la eslovaca.
Aunque el jefe del Estado no tiene en Eslovaquia grandes poderes
ejecutivos, muchos analistas interpretan que en la elección del
presidente puede decidirse entre el continuismo de un sistema dominado
durante casi una década por Fico y SMER, o el cambio.
Pese al amplio margen de su victoria en primera vuelta, aún queda todo abierto para la ronda definitiva del 30 de marzo.
En el resultado influirá a quién den su apoyo los otros candidatos que han tenido un significativo respaldo en las urnas.
Especialmente importante será el mensaje de Stefan Harabin, un
exministro de Justicia populista, contrario a la inmigración y a una
mayor integración en la Unión Europa, que quedó tercero con el 14,34 %
de los votos, y Marian Kotleba, líder de una formación de inspiración
nazi, que tuvo el 10,34 % de los apoyos.
Tanto Caputová como Sefcovic se mostraron satisfechos de que ninguno de los candidatos ultra haya pasado a la segunda vuelta.
No sería la primera vez que en la segunda vuelta cambia totalmente el
resultado de las elecciones: en 2014, Robert Fico la perdió después de
haber logrado el triunfo en la primera ronda.