EFE | La
canaria Carla Suárez se erigió este fin de semana en la gran heroína
del tenis español, al sumar contra Bélgica los tres puntos -dos en
individuales y uno en dobles- que sirvieron para devolver a la selección
de Anabel Medina al Grupo Mundial de la Copa Federación, paraíso
perdido en 2017.
Desde el puesto 27 del ránking de la WTA, a los 30 años y en su undécimo
año luchando con la selección nacional, la raqueta grancanaria brilló
más que ninguna otra sobre la pista rápida y cubierta del Sportcampus
Lange Munte de Cortrique, en el oeste de Bélgica. Suárez, con menos recompensas en su carrera profesional que su
compañera de equipo Garbiñe Muguruza, que cuenta con sendos títulos de
Rolnd Garros y Wimbledon, se hizo dueña de una eliminatoria extraña y
táctica en la que su concentración y constancia inclinaron la balanza
del lado español.
Muguruza, 19ª mejor raqueta del mundo firmó dos partidos de
individuales con altibajos y resultado de derrota ante dos jugadoras
que, sobre el papel, parecían claramente inferiores.
Y tampoco brilló en
el doble.
La española nacida en Caracas perdió primero contra Kristine Flipkens
(6-3, 4-6 y 6-4), el sábado. Y de nuevo el domingo frente a Yseline
Bonaventure (4-6, 6-0 y 6-4).
"Tardaré en olvidar este partido contra Muguruza", dijo Bonaventure
tras un partido que disputó por sorpresa y en el que desde su puesto 122
del ránking de la WTA sustituyó a Alison Van Uytvanck, la 52ª mejor
raqueta mundial y prevista como jugadora titular.
En ambas jornadas, apareció Suárez para mantener estables las
constantes vitales del equipo español, que intentaba regresar a la élite
del tenis femenino por primera vez desde 2017, cuando fue relegada por
Francia en los "play-offs".
Remontó primero el sábado ante Van Uytvanck (6-3 y 6-2), igualando la
eliminatoria para las de Medina. Y el domingo, de nuevo, Suárez
apareció al rescate de las españolas con un 2-1 adverso en el marcador y
sumó su undécima victoria individual en sus doce últimos partidos con
la selección.
Lo hizo para inclinar por 6-2 y 6-1 a Yanina Wickmayer, quien desde
el puesto 127 del ránking de la WTA buscó dar la sorpresa y sumar el que
hubiera sido el punto definitivo para la Bélgica que capitanea Johan
Van Herck, escuadra que compareció sin su mejor jugadora, Elise Mertens
(18), quien renunció al cruce de selecciones para preparar la temporada
de tierra batida. Pero no tuvo opción.
"Queremos estar en el Grupo Mundial, lo merecemos desde hace años",
dijo Suárez a pie de pista tras esa victoria que ponía el 2-2 en el
marcador, sin desvelar todavía qué tándem disputaría el dobles
definitivo pocos minutos después.
Ante el público belga, que apretaba pese a que el pequeño estadio de
Cortrique no estaba lleno, Suárez imprimió su carácter batallador a la
dupla española, con las piernas cargadas de tenis tras haber disputado
sendos duelos de individuales el sábado y en la misma mañana del
domingo.
La más bajita de las cuatro tenistas en pista (1,62 metros) volvió a
mostrarse decisiva, cerrando el primer set en el desempate y anotándose
también el punto de la eliminatoria en el tercero, al lanzar una bola al
cuerpo de Flipckens que la belga no acertó a devolver a la pista.
"Carla ha jugado increíble", resumió tras la victoria Muguruza, que ocupa el puesto 19 de la clasificación de la WTA.
España logró así un nuevo triunfo contra Bélgica, después de haber
ganado cuatro veces en los siete enfrentamientos previos, el último en
2004 en el Club Nazaret de Jerez de la Frontera (3-2) en cuartos de
final del Grupo Mundial.
Lo hizo, además, sin contar con Aliona Bolsova, Georgina García Pérez
y María José Martínez, jugadoras también convocadas por Medina pero que
no saltaron a la cancha.
El equipo español podrá soñar a partir de ahora con un nuevo título
de Copa Federación, torneo que ha ganado en cinco ocasiones, mientras
que Bélgica se alejará al menos un año de la aspiración de repetir la
gesta que ya logró en 2001.