El Confidencial
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José Manuel López García
Internacional

Sarkozy promete ser "el presidente de todos los franceses"

La victoria del conservador provocó disturbios en algunas ciudades

07-05-2007

El conservador Nicolas Sarkozy prometió ser "el presidente de todos los franceses" tras derrotar a la socialista Ségolène Royal en su duelo democrático por el Elíseo, mientras que la izquierda llamaba a la movilización para las Legislativas del mes próximo y el centro a crear "contrapoderes". "El 16 de mayo por la tarde seré presidente de Francia y me pondré a trabajar con todo empeño y con la única ambición de servir al interés de Francia y ponerme al servicio de todos los franceses", afirmó Sarkozy, arropado por unos 30.000 seguidores que festejaban con un concierto su victoria en la Plaza de la Concordia de París. Al haber cosechado más del 53 por ciento de los votos en las urnas, a las que acudieron en torno al 85 por ciento de los votantes inscritos, Sarkzoy, de 52 años, sucederá en el Elíseo a su ex mentor, Jacques Chirac, que, a los 74 años baja el telón sobre más de cuatro décadas en la política. El presidente electo aprovechó su primer discurso tras la victoria para lanzar mensajes a los aliados de Francia, desde los socios de la Unión Europea, con los que quiere relanzar la construcción de la UE, hasta Estados Unidos, al que reiteró su amistad pero sin sumisión. Y no olvidó al Magreb ni a la África subsahariana. Mientras la derecha festejaba su tercera victoria presidencial consecutiva, se registraban enfrentamientos entre grupos "anti-Sarkozy" y las fuerzas del orden en grandes ciudades, como Lyon, Marsella, Burdeos, Toulouse, Nantes y Rennes, sin olvidar la Plaza de la Bastilla de París, donde la izquierda suele celebrar sus victorias electorales. El próximo mandatario de Francia, que vivía la culminación de una carrera política de tres décadas, aseguró a los franceses que "no" los decepcionará, que la Francia del "cambio" que prometió durante la larga campaña "no dejará a nadie al borde del camino" pero que "no hay derechos sin deberes". El también líder de la conservadora y gobernante Unión por un Movimiento Popular (UMP) pidió a los suyos que sean "generosos", porque "la victoria no es la revancha, sino la apertura". Una "apertura" que encarnará el futuro Gobierno, aseguró su consejero François Fillon, considerado como uno de los "primer-ministrables", al igual que el ex centrista y titular de Empleo y Cohesión Social, Jean-Louis Borloo, favorito de los franceses para liderar el futuro Ejecutivo, según los sondeos. Fillon indicó que en el Gobierno que Sarkozy nombrará tras su llegada al Elíseo habrá representantes del centro y probablemente también de la izquierda. Una izquierda que encaja su tercera derrota en las presidenciales desde la partida de François Mitterrand (1981-95). Aunque perdió su apuesta de ser la primera presidenta de Francia, Ségolène Royal, de 53 años, apareció sonriente y combativa ante sus seguidores, y aseguró que "se ha levantado algo que no se detendrá". Mientras empezaban las críticas más o menos explícitas de varios barones del Partido Socialista (PS) contra la ya ex candidata y la dirección del PS, Royal dejó entender que planeaba conducir a sus filas en las elecciones legislativas del 10 y 17 de junio. Uno de los "elefantes" del PS, el ex primer ministro Laurent Fabius al que ella derrotó en las primarias internas, reclamó esta misma noche que la campaña de las legislativas se lleve a cabo de forma "colegial", en una crítica a la independencia de Royal. Su compañero y líder del PS, François Hollande, salió en su defensa -Royal ha sido "tenaz y convincente"-, si bien reconoció que "hubo errores", y llamó a la "unidad" de la izquierda para la batalla de la renovación de los 577 escaños de diputados. Hollande también dijo que habrá que "refundar la izquierda, ampliarla, abrirla", mientras otras figuras del PS aprovechaban para abogar por una apertura al centro, como la que Royal intentó entre las dos vueltas para conquistar a los casi siete millones de electores del ex postulante centrista François Bayrou. Los sondeos muestran que los votantes de Bayrou que acudieron este domingo a las urnas dividieron su voto entre Sarkozy y Royal. Bayrou, quien había anunciado que no votaría por Sarkozy, llamó a los franceses a aprovechar las legislativas para "equilibrar el poder", y prometió no escatimar "ningún esfuerzo para hacer nacer en Francia contrapoderes libres, independientes, constructivos". Un sondeo del instituto Ifop difundido en la noche electoral muestra que para las legislativas la conservadora UMP recogía 34 por ciento de las intenciones de voto, frente al 29 por ciento para los socialistas, el 12 por ciento para la centrista UDF (que Bayrou convertirá en el Movimiento Demócrata), y el siete por ciento para el ultraderechista Frente Nacional. El hiperactivo Sarkozy se tomará ahora unos días de "retiro" para "empaparse" de su futuro cargo y preparar la batalla de legislativas, para tener una mayoría fuerte que le permita emprender su programa de "cambio" y de "ruptura tranquila".





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