El Confidencial
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José Manuel López García
Internacional

Gordon Brown se presenta para suceder a Blair con "nuevas ideas para una nueva etapa"

Reconoce que se cometieron "errores" en Irak

11-05-2007

Con la promesa de "nuevas ideas para una nueva etapa", el ministro británico de Economía, Gordon Brown, presentó oficialmente su candidatura para suceder a Tony Blair como líder del Partido Laborista y primer ministro del Reino Unido. "Hoy anuncio que soy candidato a ser el líder del Partido Laborista y a dirigir un nuevo Gobierno", afirmó Brown al lanzar su campaña en el centro de Londres, aplaudido por sus seguidores. Más sobrio y menos telegénico que Blair, el titular de Economía prometió en su discurso "nuevas ideas" y un "nuevo liderazgo" para una "nueva etapa", así como la "experiencia" acumulada en su cartera ministerial desde 1997, cuando el Laborismo llegó al poder. "Ser el primer ministro de este país constituiría el mayor honor", confesó el también llamado "Chancellor of The Exchequer", de 56 años, sobre un puesto que ambiciona desde la pasada década. En una tarima con un fondo con los colores de la bandera británica y el lema "Gordon Brown para el Reino Unido", el ministro divulgó su intención poco después de que Blair le diera, por primera vez, su respaldo explícito para reemplazarlo al frente del Gobierno. "Estoy encantado de dar mi pleno apoyo a Gordon como próximo líder del Partido Laborista y Primer Ministro, y le apoyo totalmente", señaló Blair, tras reunirse en su residencia oficial de Downing Street con el presidente iraquí, Yalal Talabani. "Creo que reúne lo que se necesita para liderar al Partido Laborista y al país con distinción", agregó el "premier" británico. El ministro de Economía recogió el guante y también tuvo palabras de elogio para su jefe, de quien dijo que "ha dirigido el país durante diez años con distinción, coraje, pasión y perspicacia". Con todo, Brown dejó entrever en su alocución ciertas diferencias con el mandatario británico en política internacional y nacional. En el campo de la política exterior, el candidato, bastante menos europeísta que Blair, expresó su deseo de encabezar un Gobierno "pro-europeo" interesado en que "Europa funcione bien", pero defendió una "Europa de Gobiernos que cooperen con otros Gobiernos". Además, reconoció abiertamente que se cometieron "errores" en Irak, frente a la insistencia de Blair de que hizo "lo correcto" al apoyar la invasión del país árabe. De cualquier manera, Brown apuntó que, si llega a la jefatura del Gobierno, el Reino Unido cumplirá las obligaciones contraídas bajo mandato de la ONU en Irak y pondrá "mayor énfasis" en la "reconciliación política y el desarrollo económico" del país. De cara al interior, Brown apostó por un Gobierno "diferente" que "escuche" a la gente, distanciándose del estilo presidencialista que muchos detractores atribuyen a Blair, y abogó por "un Reino Unido de justicia y oportunidades para todos los ciudadanos británicos". Asimismo, el "Chancellor" adelantó que recorrerá el país para "conocer las inquietudes de la gente", consciente de que su mayor reto es reavivar la popularidad del Laborismo, superado en las sondeos de opinión por el rejuvenecido Partido Conservador de David Cameron, ante las próximas elecciones generales (2009 ó 2010). Blair anunció el jueves que el próximo 27 de junio presentará su dimisión a la reina Isabel II, lo que abrió la carrera para elegir al nuevo líder laborista y futuro primer ministro. Brown parte como el gran favorito para reemplazar al jefe del Gobierno, a la espera de que surjan otros contendientes. Los únicos aspirantes que han osado retar al ministro de Economía, dos diputados del ala izquierda del Laborismo, han aplazado hasta el próximo lunes, la decisión definitiva sobre quien de ellos concurrirá a las elecciones internas del partido. Michael Meacher, de 67 años y ex secretario de Estado en los Gobiernos de Blair, y John McDonnell, de 55, no fueron capaces de decidir cuál de ellos desafiará a Brown, ya que sus niveles de apoyo son "muy ajustados", explicó un portavoz del segundo. La demora desató rumores sobre la dificultad de Meacher y McDonnell para reunir las 45 firmas de diputados necesarias para entrar en liza. Si finalmente esos dos diputados no logran los apoyos requeridos, Brown podría ser el único aspirante al "trono" laborista y, en esas circunstancias, sería proclamado nuevo líder sin votación previa.





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