EFE | Convertida
en uno de los mitos del Tour pese a su reciente incorporación al
recorrido de la ronda gala, el macizo de los Vosgos de La Plances des
Belles Filles será el plato fuerte de la edición de 2020, con una
contrarreloj en sus rampas la víspera del paseo triunfal de los Campos
Elíseos.
El recorrido del Tour en el que el colombiano Egan Bernal defenderá el
título conseguido este año, que será desvelado de forma oficial mañana,
se ha ido filtrando y cuenta con esa etapa contra el crono como
principal punto fuerte. Tras el inicio en Niza el 27 de junio, una semana antes de lo
habitual para minimizar la coincidencia con los Juegos de Tokio, el Tour
presenta un recorrido clásico, con media montaña en la primera semana,
los Pirineos concentrados en dos etapas, los Alpes en la recta final y
la guinda de La Planche des Belles Filles.
Los organizadores han querido así unir los dos elementos clave que
les permiten mantener la incertidumbre hasta el último momento, la
montaña y la lucha contra el crono.
El director de la carrera, Christian Prudhomme, desvelará mañana los
detalles de esa jornada, aunque todo apunta a que será una subida
directa de ese puerto de una decena de kilómetros a una pendiente media
del 8,7 %.
Será interesante conocer si incluyen el último kilómetro añadido en
la pasada edición, cuando se impuso el belga Dylan Teuns, un tramo
asfaltado para la ocasión con rampas de hasta el 28 %. De confirmarse esa filtración, será la quinta vez que se ascienda ese
puerto, pero hasta ahora su inclusión en el recorrido era temprano y no
tenía el factor decisivo que cobrará en esta ocasión, cuando se subirá
en solitario y el 18 de julio, un día antes del paseo triunfal del
ganador por los Campos Elíseos.
Allí ganó el británico Chris Froome en 2012, cuando todavía era
escudero de su compatriota Bradley Wiggins; allí apuntó su victoria
final el italiano Vincenzo Nibali dos años más tarde y en 2017 brilló su
compatriota Fabio Aru, antes del triunfo de Teuns en la última edición.
Será el elemento esencial de un Tour que tendrá en Niza las dos
primeras jornadas, la primera reservada a los "sprinters" y la segunda
de media montaña, antes de poner rumbo al norte, con una cita con el
Macizo Central y etapas de media montaña, como la inédita en el Mont
Aigoual, combinadas con otras prometidas a las llegadas agrupadas.
La carrera pone luego rumbo a los Pirineos, que tendrán dos etapas,
una con meta en Loudenvielle, en la falda del Peyresourde, que incluye
también la subida a Aspet, Ares y Beles, y otra en Laruns, tras subir
Tourmalet, Soulor y Aubisque.
El Tour jalonará posteriormente la costa atlántica, con un primer
reposo en Chetaillon y bellas tarjetas postales en las islas de Oleron y
Re, con el viento como eventual protagonista.
Rumbo al este, la carrera rendirá homenaje al recién fallecido
expresidente Jacques Chirac con una visita a su ciudad de Sarran, antes
de asentarse en la falda alpina, donde vivirá la segunda jornada de
descanso en Grenoble, antes de afrontar la última y decisiva semana.
La parte de los Alpes es la menos conocida a esperas de que se haga
mañana oficial el recorrido de la carrera, aunque parece que el Tour de
internará en Suiza y todo apunta que volverán afrontarse las 21 curvas
del Alpe d'Huez, que fueron ascendidos por última vez en 2018, cuando se
impuso el británico Geraint Thomas, que acabó ganando la edición.
La carrera irá tomando dirección hacia el norte, para asentarse en
los Vosgos y esa última cita en La Planche des Belles Filles que acabará
de perfilar una general que será festejada al día siguiente entre
Versalles y los Campos Elíseos.