EFE | El
miedo a que se vuelvan a repetir los saqueos del fin de semana y que
los supermercados vuelvan a cerrar en Santiago arrojó hoy a la
gente a agolparse en los establecimientos, que abrieron por unas horas
custodiados por militares, para hacer acopio de alimentos.
A pesar de que la situación parece más calmada que en los días
anteriores, las personas compraban previendo que los disturbios,
incendios y saqueos, que han dejado 10 muertos ya en la capital chilena,
pudieran reproducirse en cualquier momento. Cargados con varias bolsas llenas, carros de la compra y
cualquier elemento con el que poder cargar, miles de vecinos del barrio
de Peñalolén, en el este de la capital chilena, apuraban las últimas
horas de servicio para comprar los productos básicos.
Pañales, conservas, pan o agua eran los elementos que más se podían
observar en la salida del local portados por las personas que ya habían
podido acceder al interior. Decenas de militares
resguardaban la seguridad de una zona que en la misma tarde y noche de
este domingo habían intentado arrasar con docenas de supermercados
durante los tres últimos días de protestas en el país.
Desde el viernes, estos grandes centros de acopio habían permanecido
cerrados, por lo que el alivio de los vecinos al ver cómo a las 09.00
hora local (12.00 GMT) llegaban los soldados para controlar la apertura
hizo que salieran a hacer fila para acceder a comprar.
Sin embargo, la fila se fue haciendo cada vez más larga con el paso de
las horas y miles de personas todavía estaban a la espera de acceder al
recinto a apenas dos horas del cierre, ya que los militares controlaban
el acceso para que no se agolparan personas en el interior.
Cristian Praderas, vecino de la zona, explicó a Efe a la salida de sus
compras que en el interior del supermercado, de la cadena Jumbo, el
ambiente era normal, había productos de todo tipo y no había mucha gente
gracias a la restricción de acceso. "Dentro del
supermercado se ve todo normal. Están reponiendo de todo y está
tranquilo porque hay poca gente, como van entrando parceladamente no hay
mucha aglomeración afortunadamente", afirmó.
"Después de haber visto ayer como intentaron saquear este Jumbo creo que
es bueno (que los militares custodien el supermercado). Ojalá sigamos
en este mismo orden y todo esté en paz y volvamos a la normalidad lo
antes posible", agregó Praderas. Los soldados,
desplegados en Santiago desde la medianoche del viernes al sábado tras
la declaración del presidente Sebastián Piñera de estado de emergencia
en la capital chilena y los posteriores toques de queda en las últimas
dos noches, ayudaban a los vecinos con las compras, los carros y a
cargar rápido los vehículos.
Pese a estar desplegados
para resguardar el orden público, que se rompió por completo en la
ciudad desde el viernes, no era difícil ver a soldados salir con las
bolsas de la compra de las personas o ayudando a descargar los carritos
de la compra. La gente se agolpó en este y otros
supermercados de la capital que decidieron abrir sus puertas tras el
descenso de la violencia este lunes.
En todos los
establecimientos, las filas se alargaban por varias cuadras y la gente
farfullaba resignada viendo que se acababa el tiempo de acopiar.
Los disturbios tomaron a la ciudadanía el viernes por sorpresa tras el
recrudecimiento de las protestas de escolares y universitarios contra el
alza del pasaje del Metro de Santiago, una medida que el Ejecutivo de
Piñera ya suspendió, pero que no calmó los caldeados ánimos en Santiago y
numerosas ciudades en las que se reprodujeron los disturbios.
"Ya nos tocaba comprar, pero como esto fue tan repentino y nadie se lo
esperaba que ninguno de nosotros esperó tener las despensas llenas. Nos
pilló de sorpresa y vinimos, compramos y nos resguardamos ahora. Ya
tenemos para al menos una, dos o tres semanas", explicó Praderas.