EFE | Solo
uno de cada diez milenials que trabajan ahorra para la jubilación,
aunque el 62,8% piensa que es importante, según han confirmado los datos
de un estudio impulsado por la Fundación Edad&Vida y realizado por
investigadores de la escuela Esade.
Dichos investigadores han informado en una rueda de prensa de que el
estudio se ha hecho solo con milenials' trabajadores, que representan
tres cuartas partes de esta generación, formada por la gente nacida
entre 1981 y 1997. El estudio se realizado mediante tres procedimientos de análisis
cualitativo y cuantitativo, como 900 encuestas y grupos de debate, en
los que han participado 30 personas y que han versado sobre tecnología,
comunicación y el asesoramiento en el ahorro.
El estudio ha dividido los datos acerca del ahorro para la jubilación
en cinco segmentos: el primero lo conforma gente que no ve la necesidad
de ahorrar para el futuro; el segundo, personas que saben que deberían
ahorrar y, sin embargo, no pueden hacerlo; el tercero lo integran las
que ya se plantean ahorrar; el cuarto, las que ya lo han hecho en el
pasado y lo hacen cuando pueden, y el último los milenials que llevan
seis meses ahorrando.
Uno de los autores del estudio, Ismael Vallés, ha comentado que "en
2008, el 80% de estas personas se encontraba entre el segmento 1 y 2",
es decir los que no ven la necesidad de ahorrar o no pueden hacerlo,
mientras que en 2018 estos dos segmentos tan solo reunían al 30% de los
milenials trabajadores".
A pesar de esta progresión favorable, Vallés alerta de que el 50 %
de la gente que está ubicada en el primer segmento y el 70% de la que lo
está en el segundo se encuentra en una "situación favorable para
ahorrar, y aun así, no lo hace".
El estudio, además de aportar estos datos, también ha determinado un
patrón de comportamiento y personalidad de los milenials trabajadores
cuando tienen que hacer frente a temas financieros y, por lo general,
son más ahorradores que consumidores.
Según Vallés y otro de los autores del estudio, Manel Alfaro, "el
comportamiento y la actitud frente al ahorro no es muy distinto al resto
de la población", ya que "prefieren no tener pérdidas a arriesgar a
ganar dinero, acostumbran a comprar el producto que la mayoría de la
gente adquiere y se fijan más en el corto plazo".
No obstante, los autores sostienen que sí que hay algunas diferencias
con el resto de la población: por ejemplo, el optimismo basado en el
"corto plazo" y que, a pesar de ser una generación muy formada, en
gestiones financieras "confían muy poco en ellos mismos, en los bancos y
en las instituciones públicas, en el caso de las pensiones".
Esta precaución hacia los bancos se debe a que sienten que solo "les
quieren vender un producto", aunque lo que quiere y lo que valora el
60'8 % de esta generación es que haya alguien que les "asesore y les
muestre empatía", porque la gestión del ahorro es una cuestión que
consideran "compleja".
Otro aspecto descubierto en el estudio es que, contrariamente a lo
que se cree de esta generación, la tecnología no es un factor clave para
tomar decisiones económicas, es decir, usan la tecnología para
informarse pero no la tienen muy en cuenta para decidir qué hacer.
En este sentido, Alfaro afirma que "el proceso de compra en productos
bancarios que siguen los milenials informarse mediante la tecnología,
ir a la oficina bancaria para recibir asesoramiento, pero no para
decidir allí, sino que quieren escoger sin ningún tipo de injerencia y,
por último, quieren que la contratación sea fácil, simple y automática". El estudio ha sido financiado por la sección de Vida, Pensiones y
Seguros Generales del Banc Sabadell, cuyo director Cluadio Chiesa ha
manifestado que "son unos datos de gran valor y que deben tener en
cuenta".