AGENCIAS | El
Banco de España defiende que "tiene sentido" alargar la edad de
jubilación para asegurar el sistema de pensiones, del que es preciso
definir las "preferencias sociales" sobre el grado de generosidad y
luego diseñar un esquema de financiación "automático y suficiente".
El director general de Economía y Estadística del Banco de España, Óscar
Arce, ha pedido, además, a la banca que diseñe productos que permitan
transformar el ahorro inmobiliario en activos más líquidos para que los
mayores puedan complementar sus rentas en el momento de la jubilación y
les ha instado a que informen con claridad sobre estos productos.
La viabilidad del sistema, en cuestión
En su opinión, las reformas sobre el sistema llevadas a cabo en 2011 y
2013, entre ellas limitar el alza de las pensiones a un 0,25% en
situaciones de déficit del sistema, como está ahora, supusieron un
“avance sustancial” para garantizar su sostenibilidad financiera. Pero
su aplicación se ha suspendido, por lo que Arce ve cuestionada la
viabilidad financiera del sistema a medio y largo plazo y cree necesario
lograr acuerdos “amplios” para afianzar su futuro.
En este sentido, Arce ha explicado que el déficit de la Seguridad Social
en los últimos años se debe fundamentalmente a un aumento “muy
significativo” del gasto en pensiones contributivas, desde el 7,4% del
PIB en 2007 al 10,6% en 2018. Y en ausencia de medidas adicionales el
Banco de España estima que vincular nuevamente las pensiones al IPC
aumentará el gasto en, aproximadamente, dos puntos del PIB en 2030 y en
más de tres puntos en 2050.
Respecto a las posibles soluciones, Arce considera que mejorar la tasas de empleo,
una de las batallas del Gobierno, que apuesta por la creación de empleo
de calidad para asentar el sistema, tendría un recorrido “limitado”
para compensar la presión demográfica, incluso “en escenarios
optimistas”.
Así, el Banco de España defiende que la futura reforma del sistema de
pensiones debe sostenerse sobre dos pilares: “sostenibilidad financiera
y social” y “contributividad, predictabilidad y transparencia”.
Como alternativas para reforzar la sostenibilidad del sistema, Arce ha
apostado de nuevo por valorar la posibilidad de introducir “ajustes” en
la edad efectiva de jubilación, que cifra en el entorno de los 64 años.
Subir la edad de jubilación efectiva y más impuestos, entre las soluciones
Además, advierte de que suprimir el tope máximo de cotización,
aunque sería una medida que aumente la recaudación, podría afectar
negativamente al empleo y generaría un aumento del gasto en pensiones a
futuro salvo que se mantenga el límite impuesto por la pensión máxima,
“en cuyo caso el carácter contributivo del sistema se vería minorado”.
Arce cree que aumentar impuestos podría ser una alternativa,
teniendo en cuenta que las cotizaciones sociales están por encima de la
media de la UE, y que el tamaño de los impuestos indirectos es menor. No
obstante, avisa de que esta medida podría afectar a toda la población,
incluyendo a los propios pensionistas y tendría implicaciones sobre el
carácter contributivo del sistema.