EFE | Los
tres forenses que participaron en el levantamiento del cadáver de Diana
Quer han explicado en la octava sesión de la vista oral que lo que les
parece más "razonable, con mucho", a tenor de las lesiones detectadas,
es que la brida fue el arma homicida empleada para asfixiar a la joven
madrileña y que ésta no fue accidental.
Fernando Serrulla, Einés Monteagudo y Alberto Fernández -quien ha dado
todos los detalles en sala, un relato apoyado por un vídeo que han
podido visionar tanto las partes como el jurado- descartan el homicidio
involuntario porque una persona tarda entre 20 y 30 segundos en perder
la consciencia, justo el tiempo que el encausado dijo que había
apretado. Para que una persona muera, ha explicado, se necesitan "varios
minutos de compresión, mínimo cinco"; además, "es muy complejo, muy
difícil, romper accidentalmente un hioides (un hueso muy flexible que
Diana tenía roto); para romper hay que ejercer una presión en esa zona",
de delante a atrás en un caso como éste, por su juventud, pues apenas
contaba con 18 años, ha detallado.
Los forenses también han rechazado que Diana Quer fuese atropellada,
primera versión que dio el único encausado, José Enrique Abuín Gey, el
Chicle, antes de contar que la había ahogado al sujetarla del cuello con
sus dedos y sin darse cuenta de la fuerza que estaba ejerciendo.
Estos tres profesionales han corroborado que el cuello sí es una
zona traumatizada por el efecto de un amarre y que en todo momento ha
sido respetada la cadena de custodia de esa cinta con un diámetro de
nueve centímetros y que "puede matar una vaca". La defensa, en cambio,
pone en cuestión la llegada de la misma al laboratorio y defiende que el
Chicle no la empleó para la sofocación.
Sobre la posibilidad de confirmar que la joven fue violada, los
forenses han afirmado que las posibilidades de encontrar ADN en el
cuerpo de Diana "eran ínfimas" y hubiese sido un "milagro", aunque han
hecho especial hincapié en que "no hallarlo, no excluye nada". Han explicado, asimismo, que hay mujeres que en caso de una agresión
sexual optan por la lucha activa y otras permanecen quietas, y han
asegurado que "un gran desgarro" sí lo hubiesen visto "pero normalmente
no se producen".
En el caso de Diana, al haber estado 496 días en un medio acuático,
un silo cilíndrico de 1,14 metros de ancho y diez metros de profundidad,
los "desgarros pequeñitos no se habrían detectado".
"Con la salvedad de los efectos de la saponificación (la grasa
corporal se convierte en un compuesto similar al jabón), hicimos la
autopsia genital. Se extrae en bloque y se va diseccionando por planos
para estudiar todos los músculos, desgarros, infiltrados o cualquier
cosa que nos invite a pensar en una lesión. No lo hallamos. No hallamos
restos genéticos, lo que no significa nada", han subrayado.