EFE | Bolivia
dio ayer un paso más hacia la pacificación del país con un
acuerdo entre el Gobierno interino de Jeanine Áñez y sectores afines a
Evo Morales, salvo los cocaleros que persisten fieles al que sigue
siendo su líder. Los sindicalistas, indígenas y campesinos que arroparon a Morales
durante sus casi catorce años en el poder sellaron la paz con el
Ejecutivo provisional de Jeanine Áñez en aras de la reconciliación en
Bolivia.
El acuerdo
La firma tuvo como
protagonistas al ministro interino de Gobierno (Interior), Arturo
Murillo, considerado el brazo duro del Ejecutivo, y dirigentes como el
secretario de la Central Obrera Boliviana, Juan Carlos Huarachi, quien
durante años se codeó con Morales. La firma de esta
jornada en La Paz brindó imágenes hace poco impensables, como el apretón
de manos entre el ministro, un férreo opositor a Evo Morales, y
Segundina Flores, líder de las "bartolinas", una organización de mujeres
indígenas incondicional siempre con quien durante casi catorce años
dirigió Bolivia.
El acuerdo con los "hermanos", como
los llamó Murillo, incluye que el "compañero" ministro, en palabras de
Huarachi, estudie caso por caso la liberación de detenidos durante más
de un mes de protestas desde las fallidas elecciones del pasado 20 de
octubre. La Defensoría del Pueblo de Bolivia cuenta en 53 los arrestados desde entonces que aún siguen detenidos.
El conflicto en el país suma 33 fallecidos y más de 800 heridos, muchos de ellos en operativos militares y policiales.
El repliegue de las Fuerzas Armadas, cuyo apoyo a la Policía en las
calles es denunciado por los seguidores de Morales, y la agilización del
proceso hacia nuevas elecciones son parte de los compromiso entre las
partes.
Pasos hacia las elecciones
Unos compromisos que se enmarcan en una mesa de diálogo instalada el
pasado fin de semana entre el Gobierno interino y estas organizaciones,
con apoyo de organismos internacionales, para que el país se encamine en
paz hacia las urnas. El órgano electoral que tendrá
que poner fecha a esos comicios ya tiene su primer vocal, Salvador
Romero, designado este lunes por la presidenta interina, Jeanine Áñez.
El jefe de Estado en Bolivia tiene la potestad de nombrar uno de los
siete miembros del Tribunal Supremo Electoral (TSE), mientras que el
resto corresponde al Parlamento, donde tiene mayoría el partido de Evo
Morales. Romero fue presidente de este organismo,
entonces Corte Nacional Electoral, antes de que la Constitución
promulgada por Evo Morales en 2009 lo sustituyera por el actual Órgano
Electoral Plurinacional, cuya máxima instancia es el TSE.
El nuevo vocal lanzó un mensaje en pro de la independencia del próximo
tribunal electoral, después de que el anterior terminara procesado por
el supuesto fraude en los comicios del 20 de octubre que dieron vencedor
a Morales. Esas elecciones han quedado anuladas por
la ley consensuada entre el Ejecutivo de Áñez y el Movimiento al
Socialismo de Morales para agilizar la nueva cita electoral a comienzos
de 2020.
Los escollos
Pero no todo es consenso en un país en que siguen visible la polarización social.
Los cocaleros afines a Evo Morales decidieron mantener los bloqueos de
carreteras en el trópico de Cochabamba, el feudo sindical y político de
quien fue presidente del país sin dejar su cargo al frente de los
sindicatos de productores de hoja de coca.
El
dirigente cocalero Andrónico Rodríguez, a quien los sectores afines a
Morales proyectan como su sucesor, advirtió del momento "muy difícil"
por la ausencia de su líder, asilado en México. "Lo que menos quisiéramos es que esta señora se perpetúe", manifestó en alusión a Áñez.
Detractores y afines a Evo Morales se encontraron a las puertas de la
Defensoría del Pueblo en la ciudad de Cochabamba, a propósito de la
visita de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) para
observar la situación de derechos humanos en Bolivia.
Centenares de personas de ambos grupos llegaron con pancartas y
gritando consignas a favor y en contra de Morales y del Gobierno
interino de Áñez, respectivamente. Hubo algunos momentos de tensión, con insultos y empujones de por medio, que fueron controlados por la Policía.
Crisis en Bolivia
Bolivia está sumida en uno de los conflictos más graves de su historia
reciente, desde que al día después de las elecciones del 20 de octubre
comenzaron las denuncias de un fraude a favor de Evo Morales, quien fue
proclamado ganador para un cuarto mandado consecutivo.
El pasado 10 de noviembre la Organización de Estados Americanos
advirtió en un informe graves irregularidades en esos comicios y Morales
anunció su renuncia, forzado por las Fuerzas Armadas, para al día
siguiente salir hacia México, donde está asilado.
La renuncia es calificada de "golpe de Estado" por varios Gobiernos y políticos latinoamericanos.
Otros países han reconocido al Ejecutivo interino de Jeanine Áñez y
parte de la comunidad internacional ha instado al diálogo sin
pronunciarse sobre la crisis política.