EFE | El
PP mantendrá su "no" a la investidura de Pedro Sánchez "hasta el
final", es decir, incluso si fracasaran las negociaciones que el PSOE ha
emprendido con ERC para que pudiera formar Gobierno y una investidura
fallida comportara la convocatoria de unas terceras elecciones
generales.
Así lo han manifestado hoy fuentes del partido, las cuales
hacen hincapié en que tal y como está actuando el líder socialista
parece que no tiene un "plan B" alternativo al Ejecutivo de izquierdas
que quiere formar con Unidas Podemos y que precisa de la abstención de
los republicanos catalanes en la investidura. "Sánchez es el problema", reiteran las fuentes del PP,
porque es un dirigente político que "cree en la pluracionalidad" y que
resulta "incompatible" con cualquier apoyo por parte de esta formación,
que por otro lado podría mejorar en escaños si se celebraran unas
terceras elecciones ante otra investidura fallida.
Su
planteamiento es que Pedro Sánchez está dedicando sus esfuerzos a un
plan "suicida" para el que "no tiene red" y que tiene muchas papeletas
para que salga mal, porque no hay "nada", alertan, que el PSOE pueda
ofrecer a ERC que sirva a Gabriel Rufián para "sacar pecho" en Cataluña y
evitar "que le aplasten los suyos". Las fuentes del
Partido Popular advierten además que si en realidad Sánchez estuviera
montando toda esta negociación con la idea de que al final fracasara
para forzar finalmente al PP a abstenerse y evitar otra repetición
electoral se estaría "riendo a carcajadas" de todo el mundo, por lo que
no creen que maneje esta opción.
Y para corroborarlo
recuerdan que ni siquiera cogió el teléfono al líder del PP, Pablo
Casado, en la noche electoral, cuando pretendía felicitarle por su
victoria electoral, e insisten en que en ningún momento los socialistas
han pedido la abstención a los populares. Respecto a
las conversaciones del PSOE con el PNV, otra fuerza que también podría
contribuir a la investidura, desde el PP se muestran convencidos de que
los nacionalistas vascos "no van de farol" cuando exigen el traspaso de
la Seguridad Social, porque el PNV siempre utiliza la misma estrategia,
que es la "pedir todo y más para llevarse la mitad".