EFE | El
Partido Socialdemócrata Alemán (SPD), tras la elección de su nueva
cúpula, prosigue su congreso en busca de un nuevo rumbo y en medio del
dilema acerca de si continuar con la gran coalición de Gobierno o pasar a
la oposición.
Los dos nuevos copresidentes del partido, Saskia Esken y Norbert
Walter-Borjans, son críticos de la gran coalición pero han optado por
asumir un curso intermedio y apostar por impulsar un cambio de rumbo en
el interior del Gobierno. La propuesta de resolución presentada por el ala más
izquierdista del partido, que invitaba a la salida inmediata de la gran
coalición, fue rechazada y en cambio se aprobó otra que encomienda a la
nueva cúpula entablar conversaciones para impulsar nuevos proyectos de
corte socialdemócrata dentro del ejecutivo.
El actual
ministro de Trabajo, Hubertus Heil, elegido como uno de los
vicepresidentes de la agrupación, dijo ante el congreso que "sería
idiota abandonar ahora el Gobierno" después de haber logrado imponer
medidas como la mejora de las jubilaciones para trabajadores con baja
remuneración y largos periodos de cotización. La
ministra de Familia, Franziska Giffey, se refirió a la ley para
fortalecer el sistema de guarderías y dijo que eso mostraba lo que se
podía alcanzar dentro del Gobierno mientras que el titular de Finanzas,
Olaf Scholz, pidió que se reconociera y se valorará lo que se había
alcanzado hasta ahora.
Scholz fue el gran derrotado
en la elección de la nueva cúpula, se había presentado a la
copresidencia en compañía de Clara Geywitz y perdió ante Esken y
Walter-Borjans lo que se interpretó como una victoria de los críticos de
la gran coalición. Después de que Esken y
Walter-Borjans optarán por dejar la puerta abierta para continuar con la
coalición hubo decepción de parte del ala izquierda del partido.
Sin embargo, su representante más importante, Kevin Kühnert, respalda
la posición de los nuevos copresidentes que implica un giro a la
izquierda sin precipitar la salida inmediata de la gran coalición.
Esta última, sin embargo, no se descarta si se no logran nuevas
concesiones de parte de la Unión Cristianodemócrata (CDU), el partido de
Angela Merkel, y su ala bávara la Unión Socialcristiana (CSU).
De momento, Esken y Walter-Borjans están procurando marcar diferencias
frente a la CDU/CSU para lo cual, dentro del congreso, han recurrido a
ataques contra la actual líder cristianodemócrata, la ministra de
Defensa Annegret Kramp-Karrenbauer, y a un cuestionamiento de la
austeridad a toda costa. Esken rechazó el anuncio de
Kramp-Karrenbauer de que la CDU sólo empezaría el trámite parlamentario
del acuerdo sobre jubilaciones cuando hubiese claridad sobre la
continuación de la gran coalición y calificó ello de "falta de respeto"
hacia quienes se verán beneficiados por la medida y hacia el socio de
coalición.
Walter-Borjans, por su parte, pidió darle
prioridad al aumento de las inversiones sobre el equilibrio de los
presupuestos y dijo que hay que impulsar las inversiones aunque ello
implique caer en un déficit. En todo caso, parece
claro que en los próximos meses las relaciones entre el SPD, por un
lado, y la CDU/CSU, por el otro, no se harán más fáciles y que las
tensiones dentro del Gobierno aumentarán.
Sin
embargo, círculos del Gobierno alemán dudan que, a la vista de las
encuestas de intención de voto, alguno de los dos bloques opte por
romper la alianza. El SPD está actualmente por debajo
del 15 por ciento y pasaría sin remedio a la oposición, como tercera o
cuarta fuerza en el Bundestag.
La CDU/CSU, según los
sondeos de opinión, no tendría una mayoría para gobernar en coalición
con el Partido Liberal (FDP) con lo que la única opción viable sería Los
Verdes, lo que implicaría duras negociaciones en lo relativo a la
protección del clima. Dentro del ala izquierda del
SPD hay un sueño a mediano plazo que es la posibilidad de una alianza
tripartita con Los Verdes y la Izquierda. Kühnert
recordó en el congreso que en dos legislaturas había habido una mayoría
parlamentaria para una alianza de ese tipo y no se había recurrido a
ella y pidió que eso no volviese a ocurrir en el futuro.