EFE | México
dio a conocer este domingo las "líneas rojas" que el país no está
dispuesto a cruzar en el tratado comercial con Estados Unidos y Canadá,
conocido como T-MEC, que involucran un rechazo a las inspecciones
laborales y a la exigencia de contenido norteamericano de aluminio en
los autos.
El secretario mexicano de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard, dijo en
conferencia de prensa después de una reunión con miembros del Senado
que el Gobierno ha compartido con el órgano legislativo las decisiones
que serán comunicadas este mismo día a la contraparte estadounidense. "Vamos a fijar una posición respecto a un proceso
todavía interno en Estados Unidos", dijo, en alusión a las negociaciones
en la Cámara de Representantes del vecino país del norte para la
ratificación del T-MEC.
Indicó que uno de los temas que se trataron en la reunión con los senadores es el laboral.
"Como ustedes saben hubo de parte de varias voces en Estados Unidos
planteamientos de inspecciones directas o fórmulas de presencia de
funcionarios de Estados Unidos en el territorio mexicano para supervisar
plantas o empresas. Evidentemente esto no es aceptable ni se va
aceptar, y esto es el consenso de todos quienes hoy hemos conversado",
sostuvo.
En cambio, añadió, México ve "con muy buenos
ojos" el planteamiento de paneles para resolver controversias entre
México y Estados Unidos, "no solo en lo laboral, sino en otros temas".
Explicó que un panel "es un instrumento de resolución de controversias
paritario, formado por expertos y con un tercero con autonomía y respeto
a ambos países".
Ebrard dijo que el Gobierno también
ve favorablemente la inclusión de compromisos ambientales en el T-MEC
porque "México tiene una posición más avanzada que Estados Unidos en
muchos temas, para empezar el de cambio climático".
"Por lo tanto no hemos tenido ni un inconveniente en que los compromisos
de carácter internacional de México en materia de medioambiente puedan
incluirse en el tratado porque también obligarían a Estados Unidos.
Entonces lo vemos favorablemente y no vemos allí reserva mayor", acotó.
Dijo que en el caso de los biomedicamentos y los tiempos para su
protección, "México ha planteado varias alternativas que veremos cuáles
se adoptan para que los tiempos de protección no sean tan extendidos".
Refirió que Estados Unidos ha propuesto el requerimiento de que 70 %
del acero y el aluminio usados en los autos producidos en los tres
países provenga de la región.
En el caso del acero,
dijo que México no aceptaría que esa obligación entrara en vigor al ser
ratificado el tratado. "Tendría que ser en un plazo de más de cinco
años; caso contrario no lo aceptaríamos por ningún motivo".
"En el aluminio no vamos a aceptar ningún plazo porque México no tiene
el recurso primordial del aluminio. Entonces, nos pondría en una
desventaja muy grande", señaló. Añadió que esas son
"las líneas rojas, que así se denominan en la negociación comercial, que
serán compartidas con Estados Unidos, y también desde luego, más tarde,
probablemente con Canadá".
El canciller dijo que el Gobierno esperará la reacción de los estadounidense, y que informará de ella una vez que se conozca.
Finalmente, destacó que "nunca se había hecho una consulta en una
negociación en curso de este tamaño al Senado de la República y a todas
las fuerzas políticas". El 30 de noviembre de 2018,
los Gobiernos de México Estados Unidos y Canadá concluyeron la
negociación del T-MEC, que debe sustituir el actual Tratado de Libre
Comercio de América del Norte (TLCAN), en vigor desde 1994, una vez sea
ratificado por los congresos de los tres países. México ya ha ratificado el pacto y está a la espera de que Estados Unidos y Canadá hagan lo propio.