La conselleira del Mar, Rosa Quintana,
destacó esta madrugada en Bruselas que el acuerdo conseguido en el
Consejo de Ministros de Pesca de la Unión Europea en relación con las
posibilidades de pesca en las aguas del Atlántico y del mar del Norte
permite mantener el sector pesquero gallego a flote toda vez que el
punto de partida -a propuesta de totales admisibles de capturas (TAC) y
cuotas de la Comisión Europea- era uno de los más duros de los últimos
ejercicios. De hecho, entre los mayores recortes propuestos en las
posibilidades de pesca estaban el jurel -la especie más descargada en
las lonjas gallegas- y la merluza, que lidera la facturación en las
lonjas, por lo que se trataba “de un tiro a la línea de flotación” del
sector pesquero gallego.
Galicia, que acompañó al Ministerio de
Agricultura, Pesca y Alimentación en representación del resto de
comunidades autónomas españolas, llevó al encuentro varios informes
socioeconómicos para defender que la gestión de los recursos debe
basarse en el equilibrio entre los aspectos medioambiental, social y
económico. Los avances en este ámbito permitieron mitigar algunas de las
propuestas del Ejecutivo comunitario y que, en el global de todos los
TAC en los que Galicia tiene cuotas, se mantengan prácticamente las
mismas posibilidades de pesca que en 2019. De las 36 cuotas principales
que posee España en el área del Atlántico europeo suben 10, se mantienen
nueve y bajan 17.
La titular de Mar destacó que uno de los
aspectos que permiten el mantenimiento de la actividad de la flota
gallega es el avance en la cuota de jurel al sur de Fisterra, para la
que Bruselas proponía un recorte próximo al 50% y que se consiguió
cambiar por un incremento del 24%, en la línea del que defendían los
científicos. Mientras, en el jurel del Cantábrico, un recurso que no se
encuentra en buen estado biológico, se mantiene la rebaja propuesta
inicialmente del 41% pero se logró elevar del 50% al 80% la flexibilidad
para traer recurso de las zonas de Francia y del Norte, lo que ayudará a
tratar de mantener estable la flota.
En el caso de la merluza sur
se consiguió pasar de una propuesta de recorte del 19% la una bajada
del 5%, una especie en la que Galicia siempre defendió el mantenimiento
de la cuota de 2019, pero que, explicó Rosa Quintana, no se puede decir
que sea un mal resultado teniendo en cuenta el punto de partida. Entre
las mejoras en los TAC para 2020 también está la de la xarda, del 41%,
un incremento positivo para contribuir a paliar las pérdidas del cerco y
del arrastre, así como de las artes menores. A la xarda se suma el
aumento de la cuota de gallo, en un 24%, y el mantenimiento de las
posibilidades de pesca de la raya.
El punto más endeble de la
negociación de los TAC y cuotas de 2020, que finalizó pasadas las 06.30
horas, es el de la merluza de Gran Sol pues se mantuvo la reducción del
21% de las posibilidades de pesca. Los informes del estado biológico de
la especie pesaron más que los estudios socioeconómicos aportados al
respecto, por lo que Galicia va a analizar el impacto socioeconómico que
este recorte puede provocar así como el incidente al tratarse de una
especie que podía servir para intercambios con otros países por otras
especies. La conselleira del Mar explicó que la comunidad va a estar
atenta a cómo evoluciona la actividad en el 2020 y que trabajará para
comprobar el impacto que este recorte puede tener en el desarrollo de la
flota gallega.
Nueva evaluación de la cigala
La
representante de la Xunta también destacó como un punto de esperanza el
de la cigala del Cantábrico, para la que Galicia pedía la reapertura de
la pesquería tras tres años cerrada y sobre la que la Comisión Europea
expuso la posibilidad de que los científicos del Instituto Español de
Oceanografía (IEO) y del Consejo Internacional para la Exploración del
Mar (ICES) hagan una revaluación del recurso, lo que podría abrir la
puerta a retomar su extracción.
El Consejo de Ministros de Pesca
acordó además mantener la bolsa para todos los estados miembros con la
que hacer frente al deber de desembarque y que evita que las especies
accesorias, aquellas de escasa relevancia de captura, funcionen como
especies de estrangulamento impidiendo la actividad de la flota. Esta
medida afecta a varias poblaciones, como el bacalao, de las que España
no tiene cuota.
“Para la situación de partida en la que estábamos
con la propuesta de Bruselas, en líneas generales podemos decir que
mantenemos el barco a flote y que, desde luego, estamos en la línea de
mantener el equilibrio social, el económico y el medioambiental en la
gestión pesquera”, concluyó la conselleira del Mar.