EFE | La
sucesión de Jeremy Corbyn como líder del Partido Laborista británico
tras la dura derrota electoral ha abierto una guerra en la formación
opositora, divida entre el sector que apostaba por defender el "brexit"
sin matices y el que presionó para incluir un segundo referéndum en su
programa.
El laborismo ha sufrido el peor resultado en más de ochenta años,
desangrado por el tirón del conservador Boris Johnson entre los votantes
favorables a salir de la Unión Europea del centro y el norte de
Inglaterra, tradicionalmente caladeros de la izquierda.