EFE | 2019 ha concluido con 1.098 fallecidos en accidentes de tráfico, un dato
"histórico" al ser la cifra más baja desde 1960, según el balance de
Tráfico, del que se extraen dos datos preocupantes: suben un 22 % las
muertes de motoristas y un 20 % de los fallecidos no usaba el cinturón
de seguridad.
El ministro del Interior en funciones, Fernando Grande-Marlaska, ha
informado este jueves de este dato "histórico" junto al director general
de Tráfico, Pere Navarro, en la rueda de prensa sobre el balance de
accidentalidad vial del año que acaba de finalizar. Este balance contabiliza las víctimas registradas en las 24 horas siguientes a los siniestros y solo en vías interurbanas.
Durante 2019 se produjeron 1.007 accidentes mortales en los que
fallecieron 1.098 personas y otras 4.395 requirieron ingreso
hospitalario, lo que supone un descenso del 6,7 % con respecto a 2018 en
el número de siniestros (72 menos), una bajada del 7,6 % en la cifra de
fallecidos (90 menos) y una caída del 3,8 % en los heridos graves (174
menos que el año anterior).
El ministro ha valorado estas cifras, que se dan en un contexto de
mayor número de desplazamientos de largo recorrido (2,5 por ciento), de
parque de vehículos (un 2,2 por ciento) y de censo de conductores (1,3
por ciento), aunque ha precisado que las instituciones no pueden estar
satisfechas mientras haya algún fallecido.
Ha puesto de relieve también que el año pasado hubo 37 días en los
que no se registraron víctimas mortales en vías interurbanas, y que por
ejemplo no se ha contabilizado ningún fallecido en autocar en todo el
año en todas las carreteras. El balance refleja sin embargo que los colectivos considerados
vulnerables han supuesto el 40 por ciento de las muertes en 2019. Entre
estos los motoristas fallecidos, que ascendieron a 264, 47 más que el
año anterior (un 22 por ciento más).
También murieron 11 usuarios de ciclomotores menos que en 2018, 22 peatones menos y cuatro ciclistas más. Otro dato relevante es que el 20 por ciento de los fallecidos en
turismos y furgonetas no llevaba puesto el cinturón. "Cuesta entender
que 116 fallecidos fueran sin cinturón" cuando abrochárselo es algo
"intuitivo", ha enfatizado el ministro, que ha lamentado también que 11
motociclistas y 16 ciclistas muertos no llevaran el casco.
Para atajar esas situaciones, una de las líneas de trabajo de la
Dirección General de Tráfico (DGT) será proteger a los colectivos
vulnerables con el Plan de Medidas Especiales para motoristas, que prevé
identificar los 100 tramos de alta siniestralidad para estos usuarios,
mejorar los cursos de conducción segura y promocionar el uso de airbag
Asimismo, Tráfico continuará con modificaciones normativas, como el
envío al Congreso de los Diputados del proyecto de ley de reforma del
carné por puntos y la reducción a 30 kilómetros por hora de la velocidad
en las calles de las ciudades con un único carril, algo que según ha
dicho Marlaska es "un elemento determinante para la movilidad segura y
sostenible en el marco urbano".
En este sentido, ha subrayado que los estudios han demostrado que esa
reducción de la velocidad tiene "una repercusión importante para la
salud", ya que el conductor sufre un impacto menor si sufre un
accidente. También en relación con la velocidad, el ministro ha considerado
"importante" el resultado de la decisión adoptada hace un año de limitar
la velocidad de 100 a 90 kilómetros por hora en las carreteras
convencionales.
Donde se ha aplicado se ha reducido un 9 por ciento el número de
fallecidos, frente al 2 por ciento de disminución en las vías que tenían
ese límite. Otra estrategia de la DGT es trabajar por una movilidad sostenible,
de manera que al centro de las ciudades solo accedan los vehículos menos
contaminantes dando apoyo a iniciativas como la entrada en vigor de la
Zona de Bajas Emisiones en Barcelona.
El balance de siniestralidad vial de 2019 refleja que ha descendido
un 9,5 por ciento, hasta los 800, el número de muertos en carreteras
convencionales, el tipo de vía con mayor índice de mortalidad, frente a
los datos del año pasado, cuando hubo 84 fallecidos más. Aun así, Marlaska ha hecho hincapié en que, pese a la mejora en los
datos, las carreteras convencionales continúan a la cabeza como el lugar
donde se produce el 73 por ciento de las muertes.
En las carreteras denominadas de alta capacidad (autopistas y autovías) se ha registrado un descenso de 304 a 298 fallecidos. Con cifras de hace una década, la caída de los muertos según el tipo
de vía es desigual, pues si en las convencionales la reducción es del 46
por ciento en diez años, en las calzadas de alta capacidad representan
un 27 por ciento los fallecidos.
Según el tipo de accidente, las salidas de vía continúan en la
primera posición de las causas de los accidentes mortales, ya que
responden al 39 por ciento de los fallecidos, por encima de las
colisiones frontales y los atropellos a peatones.