AGENCIAS | Pilar de Borbón y Borbón-Dos Sicilias no ha podido superar el cáncer de colon que padecía desde hace algunos años. Hoy, a los 83 años, la tía del Rey ha muerto en Madrid donde
vivía desde que en 1967 se casó con Luis Gómez-Acebo, de quien enviudó
en 1991. Infanta de España desde su nacimiento en Cannes, donde se
encontraba exiliada su familia, llegó al mundo el 30 de julio de 1936,
dos semanas después del inicio de la Guerra Civil.
Fue la primera hija
de Juan de Borbón, a la sazón heredero al trono que ostentaba Alfonso
XIII, y de María de las Mercedes de Borbón-Dos Sicilias, emparentada con
la familia real. Su infancia y adolescencia transcurrió en el exilio, primero en Francia,
luego en Italia (donde dos años después que ella nació su hermano Juan
Carlos, y más tarde Margarita y Alfonso) y finalmente en Portugal, donde
se instalaron los Condes de Barcelona y sus cuatro hijos. En Estoril
cursó el bachillerato y también enfermería lo que la llevaría a trabajar
como voluntaria en hospitales públicos. En Estoril también tuvo lugar
la tragedia que marcaría la vida de toda su familia: la trágica muerte
de su hermano Alfonso, a los 14 años, como consecuencia del disparo
accidental de una pistola que manejaba su hermano Juan Carlos.
El conde de Barcelona quiso casar a su hija mayor con el rey Balduino de
Bélgica como correspondía su rango, pero ella prefirió a Luis Gómez-Acebo,
miembro de una familia de la aristocracia económica (su abuelo fundó el
Banco Español de Crédito) a quien conoció en casa del rey Simeón de
Bulgaria casado con una prima de Luis. Tuvieron cinco hijos: Simoneta,
Juan, Bruno, Beltrán y Fernando quienes con los años le dieron once
nietos. Toda la vida de la infanta Pilar, a quien su padre concedió el titulo de
duquesa de Badajoz, se ha desarrollado en un segundo plano.
Tras la
proclamación de su hermano Juan Carlos como rey de España, y a
diferencia de otras casas reales, ni la infanta Pilar, ni su hermana, la
infanta Margarita tuvieron representación oficial. Sus apariciones
públicas se limitaban a los acontecimientos familiares, lo que no
impidió, sobre todo a la infanta Pilar, ostentar algunos cargos como
presidenta de la Federación Ecuestre Internacional o miembro del Comité
Olímpico Español y presidir, la que era su obra más personal, la
organización Nuevo Futuro que facilita hogares de acogida a niños en
riesgo de exclusión social.
Cada año, con motivo del Rastrillo benéfico,
la infanta Pilar daba la cara y, en los últimos años, incluso tenía que
enfrentarse a preguntas sobre su familia desde las más amables a las
que hacían referencia a diferentes polémicas referentes a la Corona. La
infanta Pilar tuvo, como buena parte de su familia, un carácter duro, en
ocasiones brusco, pero fue obediente hija, leal hermana y ahora, la
vieja tía del Rey.
Por no protestar, no lo hizo ni cuando, en plan ejemplarizante, el
ayuntamiento de Palma de Mallorca la obligó a derruir la segunda planta
de la casa que poseía en Porto Pi cuando la realidad era que, de todo el
entorno, era el único edifico que no estropeaba el paisaje. Dejó esa
casa y se trasladó a otro punto de la isla, donde ha pasado buenas
temporadas y donde, hace unos meses, sufrió una recaída de su enfermedad
que ya anunciaba el final.