EFE | Solo el 9,2 % de los niños y adolescentes tutelados que salieron de
los centros de menores en 2018 en España lo hicieron para volver con sus
familias ya que, pese a que la reintegración familiar es la mejor
opción, estas familias son "las grandes olvidadas" y reciben poca ayuda
del sistema de protección.
Solo 1.774 de los 19.051 chicos que salieron de los centros de
menores en 2018, último año del que hay estadísticas oficiales del
Ministerio de Sanidad, lo hicieron para regresar con sus familias, un
9,2 % del total.
El 21 % abandonó el centro al cumplir la mayoría de edad y un 4,2 %
para ser acogidos por otra familia o por algún miembro de la suya. "Las familias de origen son muchas veces las grandes
olvidadas del sistema de protección y reclamamos medidas para apoyarlas"
y que puedan así superar la situación que provocó la separación y
recuperar la tutela de sus hijos, explica a Efe la portavoz de Aldeas
Infantiles SOS, Mónica Revilla.
"El apoyo a los niños privados del cuidado parental también implica
trabajar con sus familias de origen", ha añadido, y reconoce que hay
casos en los que las dinámicas de estas familias hacen muy difícil el
retorno, pero también otros en los que, con los recursos necesarios, "se
podría hacer mucho más" para facilitar esa reunificación.
Tanto Aldeas Infantiles como Save the Children hacen hincapié en que
con quien está mejor un niño es con su familia, si bien las situaciones
de desamparo (maltrato físico o psicológico, abusos sexuales y otras
negligencias que los pone en riesgo) requieren la intervención de la
Administración para garantizar su bienestar.
"El Comité de Derechos del Niño recomienda que siempre esté con su
familia a no ser que haya causas suficientes que por su interés superior
recomienden que sea alejado de ella. (...) El desamparo debe ser
siempre la última opción pero, por supuesto, se debe poner en marcha
cuando la integridad del menor está en riesgo", destaca la analista
jurídica de Save the Children, Carmela del Moral.
Pérdida de la tutela de un menor
Son las comunidades autónomas las que determinan que un menor se
encuentra en desamparo, a través de una comisión de tutela de los
servicios especializados de protección que es la que establece, mediante
un equipo disciplinar, que un niño ha de ser tutelado porque sus padres
no lo atienden como deben.
También los progenitores pueden renunciar de forma temporal a la
guarda de un hijo por circunstancias graves y por un plazo máximo de dos
años.
Los tutelados pueden pasar a vivir en un centro de menores o bien en
acogimiento familiar (ya sea con miembros de su propia familia o con
otra).
En 2018, 49.985 menores estaban protegidos por el sistema, un 5,2 %
más que en 2017: ese año se produjeron 23.172 ingresos en centros de
acogimiento y 19.545 chicos fueron cuidados por familias.
En los centros de menores hubo en 2018 un total de 23.172 altas, el
55 % extranjeros y el 45 % españoles. Tres de cada cuatro eran varones
(un 73 %) y el 6 % tenía alguna discapacidad.
Situación por comunidades autónomas
Las comunidades autónomas con mayor número de menores en acogimiento
residencial son Cataluña (5.005, un 21,6 %), Andalucía (4.473, un 19,3
%), Melilla (3.773, un 16,3 %), Comunidad Valenciana (2.711, 11,7 %) y
País Vasco (2.659, un 11,5 %). De los 23.172 menores que entraron en centros tutelados, 9.506 eran
niños extranjeros no acompañados, la mayoría varones (el 95 %).
Del Moral ha reconocido que es preferible el acogimiento familiar ya
que los menores que viven en los centros están en una situación de gran
vulnerabilidad y sus circunstancias personales y sociales favorecen que
sean víctimas de abusos y violación.
Ahora bien, ha matizado que no es común lo que ha pasado en Baleares,
donde chicas que residían en estas residencias fueron explotadas
sexualmente.
Ni Castilla y León, Navarra, Galicia, Aragón o Cantabria han
detectado este tipo de situaciones; en Canarias ha habido dos casos en
investigación en los últimos años, mientras que en el País Vasco se han
abierto tres investigaciones por menores tuteladas que sufrieron
explotación sexual.
En Cataluña, son varios los casos de chicas tuteladas que han sido
víctimas de violación, y la Dirección General de Atención a la Infancia y
la Adolescencia de la Generalitat ha puesto en marcha medidas para
evitar y detectar la trata de seres humanos.
Del Moral ha solicitado que se cambien los "macrocentros" por otros
más pequeños en los que se pueda hacer un seguimiento más personalizado
de los chicos y sean espacios completamente seguros para la infancia,
con protocolos y personal que eviten este tipo de situaciones.
Una protección temporal
La experta de Save the Children ha insistido en que el acogimiento no
es una medida de adopción, sino una protección temporal enfocada a que,
una vez que se solucione la situación de riesgo, el menor pueda volver a
su familia de origen, porque se entiende que es el lugar de crianza".
Sin embargo, solo el 10 % de los chicos que abandonan los centros de menores lo hacen para volver con su familia.
"Las medidas están pensadas para ser temporales", así que se hace un
seguimiento a las familias para ver si se puede restituir la tutela.
Del Moral ha abogado por potenciar la figura del riesgo, recogida en
la Ley del Menor de 2015, gestada para "prevenir el desamparo" y que
consiste en que la administración trabaje con las familias, que las
apoye en cuanto a educación y crianza, antes de tener que llegar al
extremo de la separación del hijo.
Aldeas Infantiles estima que en España hay unos 300.000 menores en
riesgo de perder el cuidado de sus padres, de ahí que incida en que se
haya que reforzar el acompañamiento de estas familias para evitar el
extremo del desamparo.