EFE | Los sueldos de los trabajadores amparados por un convenio colectivo
crecieron un 1,98% al comienzo de este año, en el que patronal y
sindicatos deberán comenzar a negociar un nuevo acuerdo con el trasfondo
de la derogación de la reforma laboral.
La subida salarial de los convenios con efectos económicos conocidos y
registrados hasta el 31 de enero está por debajo del cierre de 2019, que
terminó con una subida del 2,33 %, la mayor desde 2008, según los datos
proporcionados por el Ministerio de Trabajo. Así se desprende de los 2.085 convenios con efectos
económicos en enero que afectan a 5,9 millones de trabajadores de 741
empresas. El incremento salarial es superior, del
2,01 %, si se tienen en cuenta sólo los convenios colectivos
sectoriales, que afectan a 5,5 millones de empleados.
En el ámbito de la empresa se firmaron 1.561 convenios (afectando a 312.100 trabajadores) con un alza inferior, del 1,51 %.
El IV Acuerdo para el Empleo y la Negociación Colectiva (AENC), que
cerraron las patronales CEOE y Cepyme y los sindicatos CCOO y UGT,
recomendaba para 2018, 2019 y 2020 un incremento salarial anual del 2 %,
más un punto adicional en función de la productividad y la facturación
de cada empresa o sector.
Asimismo, fijaba que el
salario mínimo de los convenios colectivos debía alcanzar los 14.000
euros anuales al término de la vigencia del acuerdo, es decir, este año.
Los sindicatos valoran el cumplimiento de este acuerdo con cierta
contención porque, a pesar de que las subidas salariales reflejan una
cierta ganancia de poder adquisitivo, recuerdan que no todos los
trabajadores están amparados por un convenio o que, en muchos casos, las
empresas se descuelgan de los incrementos recomendados.
Así, el secretario general de CCOO, Unai Sordo, mostraba en una
reciente entrevista con Efe una "satisfacción moderada", ya que los
trabajadores han podido recuperar un punto y medio de poder adquisitivo.
Desde CCOO subrayan que los salarios más bajos son los que más han
sufrido la crisis y que, por lo tanto, son los que mayor incremento
requieren, al tiempo que reiteran que "sigue habiendo múltiples formas
por las que las empresas dejan de pagar los salarios, que son las que
herramientas que les dio la reforma laboral".
"Si no
derogamos la reforma laboral, por mucho que hagamos acuerdos salariales
con la patronal de la magnitud de lo que hemos hecho -recuperando casi
tres veces el nivel adquisitivo- todavía nos quedamos cortos porque no
afecta de manera global", añadía el secretario general de UGT, Pepe
Álvarez. También en una entrevista con Efe, el líder
de UGT distingue entre dos aumentos salariales: uno, a través de los
convenios, que "va a la vena de una parte" de los trabajadores"; y otro,
"el real", impulsado por el alza del salario mínimo interprofesional
(SMI), que "va a la vena de todo el mundo".
A juicio
de los sindicatos, este es el motivo de la reticencia de la CEOE a
elevar el SMI a 1.000 euros este mismo año, sobre todo teniendo en
cuenta que el AENC fija en esa cuantía el salario mínimo en convenio
antes de que concluya 2020. De cara al próximo
acuerdo plurianual, el presidente de la CEOE, Antonio Garamendi,
reconocía que "aún hay margen hasta final de año", aunque todo dependerá
de cómo evolucione la negociación con Gobierno y sindicatos para
derogar los aspectos más lesivos de la reforma laboral.
El líder de los empresarios también ha dejado claro que "será difícil
hablar" del próximo AENC si se lleva a cabo una derogación de la reforma
laboral "excesiva" o si se sube sin acuerdo el SMI para 2021, porque
"la presión que ejercerá sobre el resto de los salarios en convenio será
inmensa".