EFE | El Partido Socialdemócrata (SPD) alemán condiciona el
mantenimiento de la gran coalición de Gobierno que integra con el bloque
conservador a que siga al frente de ella la canciller Angela Merkel y
advierte que un cambio de liderazgo implicaría su fin prematuro.
"Angela Merkel es la canciller y con ella formamos esta coalición",
afirmó el secretario general del SPD, Lars Klingbeil. El propósito del
SPD es agotar la legislatura bajo ese ejecutivo, prosigue el
representante de ese socio de gobierno. Pero ello sólo sucederá bajo el
liderazgo actual. En sentido parecido se pronunció el líder de la Unión
Socialcristiana de Baviera (CSU), Markus Söder, integrante del bloque
conservador con la Unión Cristianodemócrata (CDU) de la canciller. Söder
advirtió ya ayer que no debe buscarse "un fin abrupto de la era
Merkel", ya que Alemania necesita "un gobierno estable, con una
canciller internacionalmente respetada".
Las
advertencias del SPD y los conservadores bávaros se producen en medio
del debate precipitado por el anuncio de retirada de Annegret
Kramp-Karrenbauer, presidenta del partido de la canciller desde 2018.
AKK, como se denomina a Kramp-Karrenbauer, informó el lunes de que no
aspirará a ser la candidata conservadora en las elecciones generales de
2021. Tampoco seguirá al frente del partido ya que, en su opinión -y la
de Merkel-, ambas funciones deben recaer en la misma persona.
Un calendario sucesorio cuestionado
El plan de AKK es que en los próximos meses se defina al próximo
candidato a la cancillería y que este sea ratificado como tal y también
como nuevo líder del partido en el congreso federal de la CDU, el
próximo diciembre, momento en el cual dejará formalmente la
presidencia. Tanto en la CDU como en la CSU se ha
cuestionado este plan porque implica postergar la decisión durante
meses. El propio Söder apremió ayer a que se resuelva la cuestión
sucesoria al frente del partido "en un plazo rápido".
En medios alemanes se considera que AKK no conseguirá llevar adelante
su fórmula de relevo ordenado. Se habla de un fin precipitado de su
etapa al frente del partido. Y de que, en caso de que el elegido para la
nueva presidencia no sea afín a la línea de la canciller, la crisis
podría llevarse adelante a la gran coalición. AKK
llegó a la presidencia de la CDU como sucesora preferida por Merkel,
pero nunca consiguió imponerse como líder. A esa situación se sumó ahora
su mala gestión en la crisis generada la semana pasada por la elección
en el "Land" de Turingia del liberal Thomas Kemmerich con los votos de
la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD) y de la CDU.
Con esta votación se rompió la norma de no cooperar con la extrema
derecha ni buscar mayorías parlamentarias con su apoyo. La propia Merkel
calificó lo ocurrido de imperdonable y llamó a revertir esa situación, a
lo que siguió la dimisión de Kemmerich y disolución de la cámara de ese
"Land" del este del país.
Un cuarteto oficioso de aspirantes
Entre los nombres que suenan como posibles aspirantes a la presidencia
del partido están el de Friedrich Merz, rival interno histórico de
Merkel, quien ya luchó por asumir el liderazgo en 2018, pero fue
derrotado por la mínima por AKK. Merz representa al
ala más derechista de la CDU, lo mismo que quien fue entonces el tercer
aspirante en liza, el ministro de Sanidad, Jens Spahn.
En medios alemanes se baraja asimismo como eventual aspirante al
puesto, como representante de la línea de Merkel, el primer ministro de
Renania del Norte-Westfalia, Armin Laschet. Asimismo
se atribuyen aspiraciones a ser candidato a la Cancillería al bávaro
Söder. La CDU y la CSU concurren desde hace décadas a escala nacional
con una candidatura conjunta, de acuerdo a su norma.
El último candidato de la CSU a unas elecciones generales fue Edmund
Stoiber, en 2002. Entonces Merkel era ya la presidenta de la CDU, pero
no estaba consolidada en su liderazgo. Acabó cediendo, aunque a
regañadientes, la designación al entonces líder de su partido hermanado.