EFE | Los afiliados de Ciudadanos votan este fin de semana al
nuevo líder de la formación naranja en una batalla política en la que la
candidata oficialista, Inés Arrimadas, se ha encontrado con una
resistencia en la candidatura crítica de Francisco Igea que no esperaba.
Aunque en la votación de compromisarios Arrimadas barrió a Igea al
conseguir el 78 por ciento de los delegados a la Asamblea general frente
al 5,9 por ciento que logró su oponente, en voto directo, la
candidatura de los críticos afirma haber logrado en torno al 30 %. Desde la lista de Arrimadas reconocen que no se puede
saber exactamente el respaldo exacto que tuvo cada una de las
candidaturas, pero recuerdan que la elección fue mediante listas
abiertas y voto mayoritario, y eso significa que Igea ha podido tener un
apoyo superior al 5,9 por ciento pero también inferior.
En todo caso, la elección de los compromisarios es un termómetro para
medir cómo afronta cada candidatura la batalla de las primarias pero no
sirve para extrapolar los resultados y aventurar cómo quedarán
finalmente las fuerzas. Y no sirve, entre otras
cosas, porque los militantes han podido votar una opción determinada
para los delegados al cónclave y elegir una distinta para el relevo de
Albert Rivera.
Las primarias de este fin de semana
vienen precedidas del debate del pasado miércoles entre ambos candidatos
que se desarrolló en un clima tranquilo aunque hubo muchas pullas y
reproches, principalmente por el modelo de "baronías", la falta de
autocrítica o las carencias de democracia interna.
Además de Arrimadas e Igea, hay un tercer candidato en discordia, un
militante valenciano desconocido, Ximo Aparici, que se ha lanzado para
defender la vuelta a los principios fundacionales del partido, aunque no
tiene ninguna posibilidad en estas elecciones internas.
Con este tercer candidato, se repite el número de aspirantes a presidir
Cs que concurrieron en las primarias de enero de 2017 cuando por
primera vez el presidente de Ciudadanos fue elegido por el voto de la
militancia. Entonces, Albert Rivera obtuvo 5.999
sufragios (el 87,27 por ciento) mientras que sus contrincantes apenas
rebasaron el 6 por ciento del apoyo: el militante de Las Rozas (Madrid)
Juan Carlos Bermejo, que esta vez se ha sumado a Igea, y el sevillano
Diego de los Santos.
La disputa para suceder a
Rivera, que esta vez va a ser más reñida, empieza el sábado con la
votación telemática y se cierra el domingo a las siete de la tarde con
el voto en urna, una de las demandas de los críticos pero que, sin
embargo, solo han solicitado el 3,8 por ciento de los militantes. Por eso, solo estarán disponibles en ocho ciudades y ninguna en Madrid, Barcelona o Valencia.
Los militantes que pueden participar en este proceso son 20.979
(cumplen los requisitos de estar al corriente de pago y tienen una
antigüedad en el partido de al menos seis meses) aunque el censo global
se eleva a 27.402 personas. En la votación de
compromisarios, la participación fue del 51,67 por ciento, un dato que
refleja que la militancia está un tanto desenganchada de un proceso
clave para Ciudadanos tras el desastre electoral del 10N que dejó a Cs
en la irrelevancia política.
Con los resultados del
domingo, se cierra definitivamente la etapa de Rivera, que estuvo trece
años dirigiendo el partido naranja, y se abre una nueva en la que, salvo
sorpresas, todo apunta a que ganará Arrimadas con un proyecto y un
equipo continuista, aunque con cambios para que el partido sea más
horizontal y la militancia tenga un peso mayor. Su
contrincante también apuesta por dar más voz a las bases, pero quiere un
modelo más descentralizado, en el que los coordinadores territoriales
sean elegidos por la militancia.