EFE | Los universitarios españoles viven con incertidumbre lo que pueda
ocurrir con su curso 2019-2020 y, desde sus clases en casa, esperan que,
pase lo que pase, los profesores sean "benevolentes" para que la
COVID-19 no marque su futuro profesional.
Varios
estudiantes de distintas universidades españolas y que cursan diversas
carreras han coincidido, en conversaciones a través de internet con Efe,
en la similitud de sus situaciones tras un cierre de las aulas "un poco
improvisado", pero que ha ido mejorando según pasaban los días de
confinamiento.
Todos ellos están preocupados por las consecuencias que puede tener
este "parón presencial" en sus respectivas carreras profesionales y los
criterios que va a tomar el profesorado para evaluar, pero casi todos
coinciden en que no volverán este curso a las aulas -algunos de ellos ya
saben que así será porque lo han comunicado sus universidades-.
Quizá puedan estar ahora más tranquilos sobre su situación después de
que el Consejo Escolar del Estado haya recomendado que solo se evalúe
sobre lo dado en clase antes de que se cerraran la aulas por la pandemia
de coronavirus y que las tareas que no se hayan hecho en casa durante
el periodo de confinamiento no perjudiquen al alumnado.
Nacho, cuarto de arquitectura en la Politécnica de Madrid
Nacho, que cursa con 21 años cuarto de Arquitectura en la Universidad
Politécnica de Madrid, cree que su facultad se ha adaptado bien a
impartir las clases desde casa porque participa en videollamadas con
profesores que explican los temarios a través de vídeos e, incluso, cree
que "es un punto" grabar las clases.
También cuenta con videoconferencias “más individuales” y en grupos
de tres o cuatro personas para las clases en las que se precisa corregir
proyectos, con lo que se resuelven todas las dudas “sin problema”. Aunque reconoce que hay alguna asignatura de las que “no se sabe nada
todavía”, Nacho asegura que esta situación de confinamiento “no le
quita el sueño” porque cree que este parón no va a repercutir “en gran
medida” a sus estudios.
Íñigo, cuarto de medicina en la Universidad de Cantabria
De igual manera le ocurre a Íñigo, un estudiante de 21 años de cuarto
de Medicina en la Universidad de Cantabria, que desde ayer sabe que no
tendrá ya clases presenciales y explica que, “dentro de lo inesperado
que ha sido el confinamiento y sin saber qué está por venir”, sus
profesores están reaccionando bien y haciendo todo lo que pueden.
Si bien ha tenido que suspender las prácticas “a la mitad”, en la
parte teórica está continuando el curso con presentaciones,
explicaciones en audio y apuntes de otros años, lo que considera que
está “muy bien”. Íñigo puede exponer sus dudas en un foro en el que tiene contacto
directo con los profesores, pero resalta la dificultad de hablar con
algunos de ellos ya que “no han dejado de trabajar porque el hospital
sigue funcionando”.
Opina que la decisión de su universidad de suspender las clases
presenciales “probablemente sea la mejor medida”, aunque le preocupa que
esto suponga “perder bastante contenido” necesario de cara a su futuro y
la obtención del MIR, para el que estudiantes de otras facultades
pueden tener "ventaja".
Paula, tercero de fisioterapia en la Salle de Madrid
La preocupación de Paula de 21 años es otra muy distinta. A esta
estudiante de tercer curso de Fisioterapia en La Salle Centro
Universitario, en Madrid, le preocupa que las 200 horas de prácticas
extracurriculares de este curso, se le junten a las 400 horas que tendrá
el siguiente, lo que le parece “difícil teniendo también clases y
Trabajo de Fin de Grado”.
Además, al ser una carrera práctica, hay ciertas asignaturas que
desde casa no sabe si lo está "haciendo bien", si está poniendo bien las
manos o ejerciendo la presión necesaria. Paula cree que al inicio del confinamiento las cosas no discurrieron
como debían, pero, tras hablar con su decano, “ahora se están
organizando mucho mejor y graban las clases”. También tienen clases “más
dinámicas” por videollamada y un chat para las dudas a los profesores,
que contestan “en el mismo día o como mucho al siguiente”.
Ana, cuarto de periodismo en la Universidad de Castilla-La Mancha
Ana (21 años), que está en cuarto de Periodismo en el campus de
Cuenca de la Universidad de Castilla-La Mancha, desde el comienzo de la
cuarentena ha visto que sus profesores “están intentando facilitar todo
para tener esa comunicación que se tenía en clase”, y destaca que la
universidad les ofrece el paquete Adobe de manera gratuita “para poder
tener todos esos programas y continuar editando fotos y vídeos”.
La universidad ha habilitado un horario de clases "online" para
resolver dudas de las asignaturas prácticas, también disponen de textos y
tareas en el campus virtual para trabajar en microgrupos de manera
"online", y, fuera del horario, tiene un programa para hacer tutorías
con los profesores por videoconferencias.
Aún así, Ana ve la suspensión definitiva de las clases presenciales
como “un enorme problema”, pues, aunque entiende que es por seguridad,
opina que “para periodismo o carreras más prácticas es difícil hacer
muchas cosas solamente desde casa”.
Eva, cuarto de derecho en la Universidad de Cantabria
Por su parte, Eva, de 22 años, que está en cuarto de Derecho de la
Universidad de Cantabria, es la que se siente "desprotegida" ante la
falta de organización y se ve “un poco a la deriva”, porque echa de
menos clases "online" con los profesores.
Esta universitaria denuncia la falta de ese tipo de formación a
través de la red, cuando otros estudiantes de su facultad sí la tienen,
aunque también entiende que “es una situación complicada que ha surgido
de imprevisto” y reconoce que adaptarse a ella “va a suponer un esfuerzo
para todos”.
Sin embargo, apoya la suspensión definitiva de las clases
presenciales en su universidad, lo cual considera “lo más indicado y
correcto tal y como están las cosas”, y precisa que sus profesores
“están comenzando a poner los medios para que no se vea afectado el
curso académico en la medida de lo posible”.