EFE | El mundo asiste a la puesta en escena más colosal de trabajo en remoto,
desde casa, por la pandemia de la COVID-19, y gran parte de ese
teletrabajo ha llegado para quedarse y modificar los hábitos y los
espacios laborales, como confirman arquitectos, agentes inmobiliarios y
comerciales del sector.
"Estamos en medio de la prueba más grande de teletrabajo en la historia
de la Humanidad", asegura un alto ejecutivo para EMEA de la consultora
Colliers, Chris McLernon, que advierte de que "tendrá un impacto
significativo en la forma en la que vamos a trabajar en el futuro". Según el estudio de arquitectura Fenwick Iribarren (FIA), la gran
implantación del teletrabajo en muchas empresas por la irrupción de la
pandemia provocará una "importante transformación" del concepto de
oficinas y centros de trabajo "tal y como están concebidos actualmente".
Ese estudio, responsable actual del diseño del nuevo complejo Caleido de
Castellana (Madrid), opina que la experiencia en las últimas semanas
"ha demostrado que el trabajo en casa es viable y que la mayoría de las
empresas no requieren la presencia a tiempo completo de muchos de sus
empleados en sus sedes y oficinas". El menor uso de las oficinas por la mayoría de la plantilla de las
empresas hará que los centros de trabajo se enfoquen más como "espacios
para reuniones o para la coordinación de proyectos y estrategias",
señala a Efe su socio director, Mark Fenwick.
Esta situación "puede implicar" la necesidad de un menor espacio de
trabajo y mayores áreas de reunión y de socialización saludables para la
plantilla, apostilla. La red inmobiliaria FIABCI también prevé un cambio en la contratación de
espacios de oficinas en España y adelanta que las grandes empresas "se
darán cuenta de que pueden tener a un 30 % de sus empleados trabajando
desde casa sin problema". Para Century 21 España, este cambio impactará "de forma directa" en el
mercado de las oficinas y también en el residencial, con una
"disminución de la demanda" en la búsqueda en el centro de las
principales ciudades.
Su consejero delegado para España y Portugal, Ricardo Sousa, cree que el
hecho de haber tenido la oportunidad de recurrir al teletrabajo como
fórmula para continuar la actividad laboral "implicará que muchas
empresas opten por implementar esta metodología de trabajo". En cambio, otra corriente de opinión en el sector cree que el teletrabajo se muestra ineficiente para muchas actividades. "Las oficinas son y serán irreemplazables como el lugar de trabajo",
apostilla el director de Comercial de Knight Frank, Jorge Sena.
No obstante, agrega que la flexibilidad en la duración de los contratos
de arrendamiento de espacios de oficinas "se irán imponiendo poco a
poco". "Podremos ver parte de los edificios dedicados a estos contratos de
menor plazo, una lección aprendida de los modelos de 'coworking'",
destaca Sena. Antes de la irrupción del coronavirus, la consultora CBRE emitió su
informe anual sobre el mercado inmobiliario español y las previsiones a
futuro para 2020.
Vaticinó, sin conocer obviamente la hipertrofia actual del teletrabajo,
que las oficinas volverían a liderar la inversión inmobiliaria en
España, impulsada por la limitada oferta y la buena salud de la demanda. Su director nacional, Jose Mittelbrum, señala ahora sobre Madrid, la
capital con mayores inversiones en oficinas, que la COVID-19 "ha frenado
la magnífica tendencia" que mostraba este mercado en los últimos
trimestres.
En concreto, el dato de contratación de este segmento de los tres
primeros meses arroja una bajada del 34 % respecto a la cifra alcanzada
en el mismo periodo de 2019 y el descenso se agudiza hasta el 18 % si se
compara con la media de los primeros trimestres desde que se inició la
recuperación, en 2014, según CBRE. La actual implantación impuesta del teletrabajo, superada la barrera
cultural en España del trabajo presencial, abrirá la puerta a otra
manera de ahorrar metros cuadrados, plazas de garaje y mobiliario.