EFE | La Encuesta de Préstamos Bancarios publicada este martes por el Banco de
España prevé que entre abril y junio se producirá el mayor aumento de
demanda de crédito desde 2003, por las mayores necesidades de liquidez
de las empresas derivadas de la pandemia de COVID-19.
Las entidades financieras que han participado en la encuesta, realizada
en abril con datos del primer trimestre, han detectado una generalizada
caída de la demanda de crédito entre enero y marzo, aunque, en el caso
de las empresas, a un menor ritmo que en el último trimestre de 2019.
Por el contrario, anticipan un intenso descenso de las peticiones de
fondos de familias y hogares, debido a la incertidumbre económica.
Además de prever un fuerte incremento de las solicitudes de crédito en
el segundo trimestre, las entidades estiman que habrá una relajación de
los criterios de concesión de préstamos a empresas, particularmente en
España, debido a las líneas de avales públicos puestas en marcha por el
Gobierno.
En el conjunto de la UE, la encuesta ha detectado un repunte de
peticiones de fondos de las empresas y una desaceleración de las
peticiones de los hogares. Aunque la crisis generada por la pandemia de COVID-19 habría tenido ya
un cierto reflejo en algunos de los resultados de la encuesta, su
impacto en el mercado de crédito ha sido limitado, al haber tenido
cierta incidencia solo en su parte final.
De ahí que sus efectos tendrán un reflejo mucho más "evidente e intenso"
en las expectativas para el segundo trimestre, especialmente en el caso
de la demanda. Con los datos del primer trimestre, la encuesta desvela que tanto en el
segmento de financiación a empresas como en el de créditos a hogares
para consumo y otros fines se endurecieron los criterios de aprobación
de préstamos y las condiciones aplicadas a un ritmo similar al de tres
meses antes.
En cambio, en los préstamos otorgados a familias para adquisición de
vivienda, la oferta crediticia se mantuvo sin cambios significativos. Para este segundo trimestre, la encuesta anticipa un retroceso intenso
de la demanda de financiación procedente de los hogares, tanto para
adquisición de vivienda como para consumo y otros fines, debido al
deterioro de las perspectivas económicas y al aumento de la
incertidumbre.
También en este caso la contracción podría ser la mayor en un trimestre
desde que se realiza el estudio, 2003, o quizás desde la mayor caída
observada, en los meses siguientes al inicio, en septiembre de 2008, de
la crisis financiera global. En cuanto al efecto del programa ampliado de compra de activos del Banco
Central Europeo (BCE), los bancos admiten que contribuyó a un aumento
de la liquidez, a la mejora de sus condiciones de financiación y,
particularmente en España, al incremento de la rentabilidad y de las
ratios de capital de las entidades. Pero no, en España, sobre la oferta crediticia ni sobre los volúmenes de crédito concedido.