EFE | El Eurogrupo llegó hoy a un acuerdo para habilitar una línea de
crédito del Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE) para la pandemia
que permitirá a todos los países de la eurozona pedir préstamos para
financiar costes sanitarios con muchas menos condiciones que en los
tradicionales rescates.
Los ministros de Economía y Finanzas de la eurozona pactaron los últimos
detalles de la línea de hasta 240.000 millones de euros que pondrá en
marcha el fondo de rescate, de modo que ésta podrá estar disponible el 1
de junio, previa aprobación del consejo de Gobierno del MEDE y de
algunos parlamentos nacionales.
El objetivo de esta ayuda es garantizar que los países puedan obtener
financiación con un coste razonable si encuentran dificultades en los
mercados, pero con unas condiciones reducidas a la mínima expresión para
evitar el estigma asociado a los rescates y evitar que los Estados se
echen atrás a la hora de pedirlo.
"Hay algo muy importante en este instrumento y es que no hay estigma
para ningún país: está disponible para todos, hay condiciones
estandarizadas para acceder, no hay una supervisión posterior de la
troika", insistió el presidente del Eurogrupo, Mário Centeno, en la
rueda de prensa tras la reunión por videoconferencia.
En concreto, los Estados que lo soliciten podrán recibir un préstamo del
MEDE por hasta el 2 % de su PIB (unos 24.900 millones de euros en el
caso de España) para cubrir costes sanitarios, directos o indirectos,
ligados a la crisis del coronavirus. La única condición será que el dinero se destine efectivamente a esos
fines, destacaron varias veces tanto Centeno como el comisario de
Economía, Paolo Gentiloni, y el director gerente del MEDE, Klaus
Regling.
Esto significa que no se impondrán a los países las condiciones
macroeconómicas que se exigieron con los rescates durante la pasada
crisis financiera, como la aplicación de políticas de austeridad o
reformas estructurales. Se suaviza también la vigilancia a la que se tienen que someter los
beneficiaros tras recibir un préstamo del MEDE, de modo que no habrá
visitas sobre el terreno de la "troika" -representantes del MEDE, la
Comisión Europea y el Banco Central Europeo- y la supervisión la hará la
Comisión con los procedimientos habituales para todos los Estados.
El acuerdo prevé que los créditos tengan un vencimiento de diez años y
tipos de interés muy bajos, inferiores a los habituales que aplica el
MEDE. "Esto significa que hoy cargaríamos un 0,1 % por el préstamo",
dijo Regling.
La línea estará activa en principio hasta el 31 de diciembre de 2022
La relajación de los requisitos se justifica por la diferencia entre la
crisis del coronavirus, que afecta a todos los países y no es culpa de
ninguno, y la financiera de 2008, que sí tuvo su origen en la banca y
descuidadas finanzas de algunos Estados. Marcar la diferencia con los rescates financieros debería suavizar las
reticencias de los países que puedan necesitarlo, en particular Italia,
dónde el MEDE genera una gran controversia política.
La vicepresidenta española de asuntos económicos, Nadia Calviño, celebró
en Twitter que el acuerdo es "un paso más en la buena dirección para la
zona euro". Hasta ahora, no obstante, Calviño ha insistido en que España no se
plantea pedir esta ayuda puesto que no tiene problemas para financiarse
en los mercados.
Además del MEDE, los ministros abordaron las previsiones económicas de
la Comisión, que apuntan a una caída del 7,7 % del PIB este año en la
eurozona y un repunte del 6,3 % el que viene, pero sobre todo avisan de
que la recuperación será muy desigual entre países creando el riesgo de
fragmentar el mercado único.
Proteger el mercado único, al tiempo que se mantiene la estabilidad
financiera, serán las prioridades en la fase de recuperación, dijo
Centeno. Los ministros no abordaron hoy este punto a la espera de que la Comisión
presente próximamente su propuesta para crear un fondo de recuperación
de más de un billón de euros.
Sí comentaron la reciente sentencia del Tribunal Constitucional alemán
que cuestiona el programa de compra de bonos del BCE. Aquí el Eurogrupo
se ciñe a la línea marcada por la Comisión Europea que defiende que el
Derecho europeo prima sobre el nacional y que el BCE es independiente,
explicó Centeno.