EFE | El PSOE ha llamado a "despolitizar" la emergencia sanitaria y a abrir
espacios de diálogo entre partidos, mientras el PP habla de "caos" y de
falta de rumbo en la entrada en vigor de la fase 1 de la desescalada y
VOX convoca manifestaciones en coche para el 23 de mayo en contra de la
gestión del Gobierno.
Las direcciones de los dos principales partidos, PSOE y PP, se han
vuelto a reunir este lunes después de muchas semanas de parón por la
crisis del coronavirus. El PSOE, bajo la presidencia de Pedro Sánchez, ha congregado a su cúpula
por videoconferencia durante cerca de tres horas para reafirmar, como
es lógico, el apoyo "entusiasta" del partido a la gestión del Ejecutivo
en la pandemia.
A través de un comunicado, ya que no ha habido rueda de prensa, los
socialistas han apelado al diálogo para no hacer una "guerra política"
de la lucha contra el coronavirus y han subrayado que todas las
decisiones se están adoptando con criterios científicos. Durante el encuentro también se ha hecho hincapié en la necesidad de
llevar a cabo una cogobernanza y cogestión de la crisis con las
comunidades autonómas.
Reunión también de la cúpula del PP, que ha aprovechado para criticar lo
que considera "un caos" en la primera jornada de la fase 1 de la
desescalada a causa de la "falta de criterios claros" y la "falta de
protección" por parte del Gobierno. En unas declaraciones remitidas a los medios de comunicación, ya que al
igual que en el PSOE tampoco ha habido comparecencia de prensa, el
secretario general del PP, Teodoro García Egea, ha asegurado que el
Gobierno carece de "rumbo".
Egea ha denunciado que se desconozcan tanto el nombre de los expertos
como los indicadores que han llevado al Gobierno a autorizar el cambio
de fase a unos territorios y no a otros, y ha hablado de
"discriminación" entre las diferentes zonas. Por esta razón, considera que han criticado a Sánchez no solo los
presidentes autonómicos del PP, como el andaluz Juanma Moreno, sino
también socialistas, como el valenciano Ximo Puig, que se quejan del
"oscurantismo" con el que el Ejecutivo realiza este proceso de
desescalada.
Críticas que llegan también desde VOX, que ha confirmado que convocará
manifestaciones en coche el próximo 23 de mayo en todas las capitales de
provincia en contra de la gestión del Gobierno y la utilización del
estado de alarma para impulsar una "agenda sociocomunista". El portavoz de Vox, Jorge Buxadé, ha reiterado, como ya avanzó la semana
pasada el líder de Vox, Santiago Abascal, que en las manifestaciones se
garantizarán las condiciones de seguridad para la salud pública e
individual de los participantes.
Buxadé ha confiado en que el Gobierno respete el derecho de
manifestación y de reunión, que, a su juicio, no pueden ser vulnerados a
través del estado de alarma, como, ha denunciado, ocurrió este fin de
semana en Madrid con una protesta desde los balcones. "Si las delegaciones del Gobierno prohíben estas legítimas reacciones de
los españoles, será la prueba de que el Gobierno está utilizando de
forma abusiva, desproporcionada e ilegal el estado de alarma para
imponer un estado de excepción encubierto", ha advertido.
Actitud diferente la que presenta Ciudadanos, que este lunes también ha reunido a su dirección.
Su presidenta, Inés Arrimadas, no ha querido "adelantar escenarios" ante
la posibilidad de negociar los próximos Presupuestos con el Gobierno
después de que Cs apoyara la cuarta prórroga del estado de alarma,
aunque ha recordado las grandes diferencias que les separan de Podemos
en materia económica.
Sobre esta hipotética colaboración, la ministra de Trabajo y diputada de
Unidas Podemos, Yolanda Díaz, ha confiado en que el Gobierno pueda
sacar adelante unos presupuestos "de emergencia" y ve "posible" acuerdos
con grupos como Cs "más allá de las diferencias". "La voluntad del Gobierno de España es sumar a todo el mundo", ha destacado en una entrevista en Onda Cero.
Diferencias entre Podemos y Cs que se han podido constatar en redes
sociales, en las que el portavoz económico de Cs en el Congreso, Marcos
de Quinto, ha llamado "payaso" al vicepresidente segundo del Gobierno y
líder de Podemos, Pablo Iglesias. El diputado de Cs alertaba de que en una de las crisis más graves de su
historia, España no podía permitirse estar a expensas de un "payaso"
como vicepresidente y que la recuperación solo tendría que depender de
"partidos serios" o el país se iría "a pique".
"Hay pocas profesiones más hermosas y dignas que la de payaso. Si
defender el ingreso mínimo vital y la justicia social en Europa me da el
honor de serlo, solo puedo decir: 'Payaso a mucha honra, señor De
Quinto'", le ha contestado Iglesias.