EFE | El
grupo conservero Calvo ha superado con beneficios dos años
especialmente complejos (2018 y 2019) y, aunque afectado por la caída de
ingresos en Brasil y los bajos precios del pescado, ha apuntado su
interés por entrar en el negocio de la acuicultura.
"Estamos interesados, somos especialistas en pesca salvaje y estudiamos
hacer alguna incursión en acuicultura, que es una parte clave del futuro
del sector", ha asegurado en una entrevista con Efe su consejero
delegado, Mané Calvo, quien ha relacionado esta apuesta con el
compromiso de la empresa con contribuir a hacer de la pesca una
actividad sostenible. La empresa coruñesa, que celebra este año su 80
aniversario, cerró 2018 con un beneficio neto de 29,8 millones de euros,
y en 2019 -a falta de oficializar las cuentas en el Registro Mercantil-
se situó "en ese entorno"; su Ebitda ha mejorado ligeramente, al pasar
de 39,4 a rondar los 45 millones de euros.
"Es un
resultado fantástico. Hablamos de dos años marcados por la depreciación
del real brasileño y una bajada del precio del pescado, que son dos
datos sensibles para nosotros. La compañía está saneada, no tenemos
excesiva deuda", argumenta. Su facturación creció un 2 % durante el último
ejercicio, un incremento de ventas propiciado por la subida en países
como España e Italia, y que compensa el descenso de los ingresos
observado en Brasil, donde concentra casi la mitad de sus ventas en
volumen, que en total ascienden a 100.000 toneladas.
Brasil
"El consumo se ha resentido mucho en Brasil, y nosotros, pese a perder
ingresos por la depreciación del real, hemos aumentado nuestra cuota de
mercado -operan con la marca Gomes da Costa- hasta el 63 % en atún y el
44 % en sardina. Pero el país volverá a explotar en ventas y ahí
estaremos", augura Mané Calvo.
El objetivo a largo plazo es que los cinco mercados en
los que se centra el grupo tengan un peso más equilibrado que en la
actualidad, con un porcentaje de entre el 15 y el 20 % en cada uno de
ellos; actualmente, en volumen Brasil representa un 48 %, frente al 22 %
de España, el 17 % de Italia, el 5 % de Centroamérica y Caribe, y el 2 %
de Argentina. Con fábricas en España, Brasil y El
Salvador, y cerca de 5.000 empleados en total, la conservera coloca el
foco en América, con Estados Unidos y México como asignaturas
pendientes.
"Estamos bien implantados en el continente, pero es
verdad que me gustaría estar más presentes en Estados Unidos. Se
necesita dinero, es un país complicado, hace falta dimensión, tener
algún contrato importante con alguna cadena de distribución... Es un
reto", reconoce el consejero delegado.
España
En España, donde la marca blanca en el sector de las conservas supone
en torno al 80 % de las ventas, considera que el crecimiento registrado
por Calvo es "casi un milagro". El grupo fabrica producto para las enseñas de algunas
cadenas de supermercados (como Lidl o regionales), aunque su consejero
delegado incide en que el foco de la compañía no está ahí y prefiere que
el porcentaje que supone este negocio "no sea muy elevado".
Un área clave, por el contrario, es su división de flota, formada por
doce barcos (siete de ellos atuneros) y que funciona para la conservera
como "un seguro de vida" a la hora de asegurar que tendrá producto,
aunque cuando hay caídas de precio del pescado como en los últimos dos
años, sus resultados se resienten. Aun así, la firma
ya ha encargado un atunero nuevo para jubilar uno de los que tiene
activos actualmente, lo que supone una inversión próxima a los 30
millones de euros.
Sin riesgo
El consejero delegado de la empresa gallega admite que siempre están
abiertos a la opción crecer de forma inorgánica con compras y
adquisiciones, y se declara "atento" por si surge la oportunidad, aunque
dentro del segmento de conservas de pescado. Fundada
por su abuelo en Carballo (A Coruña) hace 80 años, la familia mantiene
en su propiedad el 60 % de la compañía y el restante 40 % está en manos
de la italiana Bolton. "Es una inversión muy estable para ellos también, estamos muy
tranquilos. No somos una empresa de grandes crecimientos, ni que dé
muchos titulares, y pretendemos seguir así, sin volvernos locos ni hacer
inversiones arriesgadas", concluye.