Internacional
23-05-2007
El presidente palestino, Mahmud Abbas, y el primer ministro, Ismail Haniyeh, se reunieron en un lugar no determinado de la Franja de Gaza en un esfuerzo por restaurar un alto el fuego con Israel. Tras el encuentro, del que no han trascendido datos concretos, ambas partes se comprometieron a celebrar una reunión con sus facciones.
"Estamos trabajando para renovar el compromiso con la tregua", explicó un ayudante de Abbas, Nabil Abu Rudeina. Por su parte, un ayudante de Haniyeh, Ghazi Hamad, indicó en un comunicado que ambos líderes hicieron un llamamiento a la comunidad internacional para que proteja a los palestinos y presione a Israel para que acabe con sus ataques contra la Franja de Gaza.
Un portavoz del Movimiento de Resistencia Islámica (Hamás), Salah Bardawil, consideró que Israel debe poner fin a sus ataques si quiere alcanzar un alto el fuego. "No hay lugar a hablar sobre una tregua mientras haya una agresión y una escalada israelí", dijo.
Al igual que Hamás, los Comités de Resistencia Popular aseguraron que continuarán "bombardeando asentamientos sionistas con misiles mientras continúen la agresión y los bombardeos contra nuestro pueblo y nuestros combatientes".
Por su parte, Abu Hamza, del ala militar de la Yihad Islámica, dijo que la tregua debería estar condicionada al fin de los ataques de Israel contra grupos milicianos y señaló que el alto el fuego debería afectar también a Cisjordania. Además, consideró que Israel debería retractarse de sus amenazas de perseguir a los líderes de los milicianos.
Poco antes de la celebración del encuentro, el consejero político del primer ministro, Ahmed Yousef, indicó que los palestinos no darían el visto bueno a una tregua que esté limitada a la Franja de Gaza y que no incluya a Cisjordania. "Si va a ser sólo para Gaza, entonces nadie podrá convencer a las facciones de la resistencia palestina para que se comprometan con esto", explicó Yousef.
Abbas llegó a Gaza, entre precauciones de seguridad sin precedentes. El presidente viajaba en un convoy con cinco limusinas negras idénticas, para confundir a posibles atacantes. Además, las calles del centro de la ciudad permanecieron bloqueadas al paso y las fuerzas de seguridad presidenciales colocaron a tiradores en puntos destacados.
En Gaza, el presidente tenía previsto mantener reuniones con responsables de Hamás. El encuentro con Haniyeh estaba previsto inicialmente para ayer, pero se pospuso hasta hoy. En la agenda del presidente también está presente el fortalecimiento del último alto el fuego entre las facciones palestinas.
De hecho, ésta ha sido la primera reunión entre Abbas y Haniyeh desde los combates que se desarrollaron en las dos semanas anteriores entre milicianos de Hamás y de Al Fatá, y que dejaron más de 50 muertos. Ambas partes alcanzaron una tregua este fin de semana, pero la tensión continúa siendo alta, ya que el principal asunto de conflicto, el control de las fuerzas de seguridad, todavía no se ha resuelto.
Abbas también se entrevistó con los mediadores egipcios en Ciudad de Gaza, quienes le explicaron el estado de los esfuerzos puestos en marcha para contener las luchas internas y acabar con los disparos de cohetes.
Mientras tanto, milicianos de las Brigadas de Al Qassam, brazo armado de Hamás, dispararon un cohete Qassam contra la localidad israelí de Sderot. El número de lanzamientos en esta ciudad ha disminuido respecto a los de los últimos días. El pasado lunes, una mujer israelí murió como consecuencia del impacto de uno de esos misiles.
Asimismo, los milicianos de las Brigadas de Al Qassam aseguraron que dispararon tres proyectiles contra las localidades de Kfar Saad y Kfar Azza, mientras que otro impactó en la localidad de Zikim. En un comunicado, aseguraron que estos dispararon suponen una respuesta a "la política israelí de asesinatos y a la muerte de palestinos inocentes".
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