EFE | La gestión de la sanidad pública ha protagonizado muchos rifirrafes
entre la oposición y el actual presidente de la Xunta, Núñez
Feijóo. El PP plantea cómo será la posterior al COVID-19 y sus rivales
insisten en la falta de personal y de recursos humanos y materiales. Con
la educación, otro tanto.
El Gobierno gallego que salga de las urnas el próximo 12 de julio tendrá
que pensar, en efecto, en una nueva fórmula para llevar a cabo la
prestación de los servicios públicos esenciales que las comunidades
autónomas tienen delegados. El reto no se antoja sencillo pero si algo
tienen todos bien claro es que urge la preparación de los sistemas
sanitario y educativo.
Las propuestas en ambas materias ocupaban buena parte del programa
electoral con el que las principales formaciones gallegas pretendían
concurrir a los frustrados comicios de abril. Y, cómo no, vuelven a ser
un eje fundamental, esta vez con la necesaria adaptación a la ‘nueva
normalidad’ que ha dejado la pandemia.
En ambos campos, la digitalización se abre paso con fuerza, de forma que
el factor tecnológico cobrará especial importancia tanto en el ámbito
educativo, que en los últimos meses se vio obligado a implantar una
“teledocencia” a marchas forzadas, como en el sanitario, donde parece
que la “telemedicina” y la monitorización remota de pacientes han
llegado para quedarse.
El presidente de la Xunta y candidato a la reelección por el PPdeG,
Alberto Núñez Feijóo, defiende, como están remarcando distintos
expertos, que “toda la medicina que se pueda hacer sin presencia física
es la medicina del futuro". Los populares ponen el foco también en las llamadas telefónicas que tan
buen resultado han dado y en la experiencia “Telea”, una plataforma de
asistencia empleada para seguir, desde sus domicilios particulares, la
evolución de muchos pacientes infectados por el SARS-CoV-2.
En clave interna, Núñez Feijóo considera que, con todo, para afrontar de
una mejor manera la nueva situación sanitaria es clave que el Gobierno
central elimine la tasa de reposición en la oferta pública de empleo
(OPE) de Sanidad para este 2020, y, si no fuera suficiente, también en
la de 2021, para finalizar con la temporalidad de este colectivo.
La sanidad ha sido el caballo de batalla de la oposición contra la
gestión de Núñez Feijóo durante esta última legislatura al denunciar de
forma unánime que ha habido recortes. Los expertos en sanidad del PSdeG han elaborado un informe para detectar
las principales necesidades del sistema en Galicia en el que, según las
conclusiones extraídas, faltan personal y recursos y un compromiso con
los hospitales comarcales.
La candidata a la presidencia de la Xunta por el BNG, Ana Pontón,
reclama “una sanidad pública fuerte, que cuente con todo el apoyo en
recursos humanos, económicos y de infraestructuras". Para ello, los nacionalistas consideran necesaria la convocatoria de una
OPE para "6.000 plazas vacantes" en el servicio gallego de salud
(Sergas), así como reforzar la atención primaria.
Desde Galicia en Común entienden que solo una sanidad “cien por cien
pública” será capaz de hacer frente a todos los desafíos que presente la
etapa posterior al coronavirus, por lo que invitan a revertir las
“privatizaciones acometidas por el PPdeG al frente de la Xunta”.
La organización del próximo curso escolar constituye otro de los retos
inmediatos del próximo Ejecutivo. Por el momento, lo único más o menos
diáfano es que el calendario escolar gallego abarcará desde el 10 de
septiembre hasta el próximo 22 de junio. Las escuelas infantiles abrirán el 4 de septiembre y los niños no podrán
acudir a este tipo de centros con más de 37 grados de temperatura.
Esto es lo que se sabe y el resto está en el aire. Desde el PPdeG piden
que se establezca un plan concreto para el inicio de curso que concentre
las normas para todo el Estado. Buscan los populares que haya “una
única vuelta al cole y no diecisiete”. Los de Núñez Feijóo opinan que en el curso 2020-2021 deberían cambiarse
los objetivos curriculares para dedicar el primer trimestre a una
especie de repaso después de los muchos meses transcurridos sin clases
presenciales. Para ello, desde el PPdeG proponen contratar a más
profesores que impartirían ese refuerzo.
Junto con esto, apuntan que una reducción excesiva de alumnado por aula
"necesitaría de recursos" que "en este momento no están contemplados" en
los fondos anunciados por parte del Ministerio. Desde el PSdeG se han comprometido, si llegan a liderar el próximo
Ejecutivo, a reforzar la educación gallega con la parte proporcional que
le corresponda a Galicia de los 2.000 millones de euros que el Gobierno
repartirá entre las comunidades autónomas para este fin. Gonzalo Caballero prevé emplear los fondos estatales para adaptar y
fortalecer una educación pública que debe ser cada día “más digital”,
por lo que garantizará que cada estudiante en Galicia disponga de un
ordenador y de conexión a la red.
Galicia en Común contempla igualmente el compromiso del acceso a
Internet de alta velocidad para todos los estudiantes gallegos. De igual
forma, también abogan por activar en Galicia un nuevo programa de
inversiones en el sistema educativo que permita una mayor contratación
de personal docente con el objetivo de reducir la ratio de alumnos por
educador.
En la esfera del BNG estiman que la situación generada por la pandemia
hace necesario escuchar a los profesionales del campo educativo antes de
comenzar el nuevo curso escolar por lo que, avanzan, si llegan a la
Xunta constituirán “una mesa de diálogo". Además, otro objetivo del
Bloque sería incrementar la inversión pública en educación hasta
alcanzar el 7 % del PIB.