El Confidencial
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José Manuel López García
Ernesto González Valdés
Economí­a

EMPLEO | TRANSEXUALES

Proyecto Ámbar: inserción laboral para mitigar la exclusión de personas trans

04-07-2020 18:20:54

EFE | Katherina dejó la prostitución en marzo porque "en esa vida no hay nada" y a sus 50 años solo quiere una vejez "tranquila, aunque sea limpiando servicios". Una misión casi imposible siendo, como ella, una mujer trans, colectivo al que va dirigido el programa de inserción laboral Proyecto Ámbar y al que se encomienda para poder "seguir sobreviviendo".  

En el Proyecto Ámbar están "tratando de ver cómo solucionar" sus "problemas", explica a Efe Katherina, una de las más de trescientas personas trans que han acudido a este programa de la Fundación 26 de Diciembre desde su puesta en marcha en julio de 2019.No solo ofrecen buscando trabajo o formación, sino ayuda "integral", desde acompañamiento hospitalario hasta atención psicológica gratuita. 

A lo largo de este año han conseguido que se firmen 32 contratos para personas trans.Una cifra "bastante elevada" al ser un colectivo "tan excluido" del mercado laboral, con una cuota de desempleo de alrededor del 80 % y niveles de fracaso escolar que "duplican la media", apunta Pedro Bogo, responsable de este proyecto subvencionado por la Consejería madrileña de Políticas Sociales.  

Las dos partes más importantes del programa, explica Bogo, son la formación -con cursos gratuitos- y la búsqueda de empleo. Se les acompaña en el proceso de selección de personal, pero "al ser un colectivo tan excluido del mercado laboral tenemos que trabajar mano a mano para primero sensibilizar a las empresas y luego pasar a fomentar la inserción".El Proyecto Ámbar ha creado así una red de 17 empresas, que fomentan que haya personas trans en sus equipos.  

Los perfiles de quienes acuden al Proyecto Ámbar son muy diversos, aunque el 90 % son mujeres, y un 65 %, personas migrantes, un perfil “que también tiene muchas necesidades de empleo y formación". También han pedido ayuda de comunidades fuera de Madrid, e incluso de otros países como Argentina o Alemania. 

Además, durante la pandemia de la covid-19, otras 140 personas -"el cien por cien" procedentes del trabajo sexual- han acudido a la fundación pidiendo ya no ayuda laboral, sino "necesidades básicas de alimentación". A través de una campaña solidaria han podido ofrecer durante tres meses tarjetas de alimentación y, con el remanente, costean los gastos de transporte para que estas personas puedan acudir a entrevistas de trabajo. 

Como cada día llegan "nuevas personas con nuevas necesidades, necesidades básicas", el proyecto "sigue ampliándose". Dentro de poco iniciarán un taller de costura. "Queremos empezar a enseñarles con material sanitario, como mascarillas" y darles también las nociones del gremio necesarias para que se convierta en un taller "propio del colectivo trans", una "oportunidad de autoempleo", explica Bogo. 

También están pendientes de financiación para crear cooperativas de catering y hostelería, de limpieza y de cuidado de mayores como "espacios de autoempleo", lo que eliminaría el proceso de selección, que genera "mucha ansiedad" a las personas trans porque para ellas una entrevista de trabajo es "muy compleja".  

Katherina conoce muy bien esa complejidad. "He tenido muchas entrevistas aquí en Madrid, y para lo que sea ven el nombre de hombre (en el documento de identidad) y te dicen ‘sí, te vamos a llamar’. Pero mentira, no me llaman. No llaman a nadie", asegura. De origen panameño y residente en Madrid desde hace 24 años, es una de las doce personas que entrarán a ese curso de costura, tras dos años, cuenta, malviviendo en pensiones y hostales con lo poco que ganaba ejerciendo la prostitución, aunque desde marzo vive en un piso compartido dentro del programa Vivir Contigo, también de la Fundación 26 de Diciembre.  

Todavía no ha conseguido trabajo porque "hasta para limpiar te piden papeles de si tienes experiencia" y sigue latente la discriminación hacia personas transexuales, no solo en lo laboral, sino también dentro del propio colectivo LGTBI, lamenta. "Para que me den un trabajo a mí tiene que ser una persona muy abierta y todavía hay bastante discriminación, más con las mujeres transexuales. Es muy fuerte la discriminación que tienen contra nosotras cada día", añade Katherina.  

Allen, un joven trans procedente de Segovia que acaba de cumplir 25 años, coincide: "La realidad es que en procesos de selección, por entregar algo con el nombre antiguo, ya tienes que dar explicaciones de ser una persona trans. Y ahí te cierran muchísimas puertas. Y a las mujeres trans les cierran incluso más las puertas".Siendo español y un chico trans, dice que le ha costado "la vida", pero él sí ha encontrado un contrato gracias al Proyecto Ámbar después de quedarse sin trabajo. Antes, tuvo que irse de la casa familiar por ser una persona trans.  

"De repente te quedas en la calle, sin trabajo, y no tengo un apoyo de decir 'me voy a casa de mi madre'", dice, al tiempo que agradece que encontró trabajo "bastante rápido".Fue a principios de año cuando acudió al programa, y "al poquito" le consiguieron una entrevista en Carrefour. Allen ya lleva cuatro meses trabajando con esta cadena de supermercardos. 

"Me hicieron un contrato de tres meses y me lo han extendido. Además tuve mucha suerte porque empecé a trabajar casi una semana antes del estado de alarma", y además en un ambiente "muy bueno" porque "sabes" que vas a un entorno concienciado, dice tras haber experimentado "ataques tránsfobos de continuo" en un anterior trabajo en el sector de la hostelería.





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